Seres ocultos
29.4.10
Retórica de la autocontemplación
28.4.10
Escriturientos
27.4.10
—Sí, a veces, cuando escribo es como si armara un puzle donde hay piezas que no encajan y otras que no aparecen.
—Y qué haces entonces.
—Me tomo un par de copas.
—Para tener más agudeza mental supongo.
—No, que va, a la tercera copa, las palabras se transforman en hormigas.
—Y qué haces con las hormigas.
—Dejarlas que se ordenen solas.
―Y si no lo hacen.
—Las fumigo y dejo el papel en blanco.
Senda
26.4.10
Etiquetas: personajes, Soción de Alejandría
Anatomía de la palabra
25.4.10
Etiquetas: cuentos diminutos
Primeras lecturas
23.4.10
El paradigma del nuevo periodista
22.4.10
Hace una semana asistí a las Jornadas Blogs y Medios de Comunicación que en su séptima edición volvieron a celebrarse en el Hospital de Peregrinos de Granada. Allí se dieron cita gente interesante de la blogosfera como la directora de la informacion.com, Vanessa Jiménez, la autora del blog El Periscopio, Rosa María Artal, junto a Antonio Martínez Ron de Fogonazos, Alvaro Ortiz (Furilo), Guillermo López de La Página Definitiva, Laura Pintos de 233grados.com, Wicho de Microsiervos, Rosa J. Cano de El País y la directora adjunta de 20Minutos.es, Virginia P. Alonso. Cerraron el debate Pepe Cervera periodista de RTVE y autor de Retiario e Ícaro Moyano de Tuenti y La Tejedora quienes trataron de trazar una visión futura de la cosa periodística.
Hubo otra conclusión a la ya apuntada al comienzo de esta entrada como es la atomización y distracción de los usuarios que no saben dónde acudir para el consumo de información. Es tan grande la dispersión de contenidos informativos que al final los usuarios terminaran despistados, mientras que las empresas de comunicación van a tratar de llevarlos como las cabras al redil.
Según Pepe Cervera habrá que olvidarse de las estructuras industriales y hacer contenidos de calidad para pequeños grupos, porque se acaba la era de los grandes productos y hay que hacer una información artesanal.
Y para Ícaro Moyano nunca se han valorado tanto los contenidos pero se intenta reproducir el modelo de negocio del quiosco. Y opina que si hasta ahora leíamos la información jerarquizada, en este momento se lee sobre lo que interesa.
No sé pero yo la bola de cristal no la veo tan clara.
Flechas vivas
20.4.10
—Adónde quieres llegar con lo que acabas de decir —preguntó incómodo.
—Pienso que reflejamos en ellos toda nuestra carga de realidad que es frustrante en lo personal, displicente en lo ético, dispersa en intereses y saturada en información. Algo que nos lleva a ser contradictorios.
—Les damos lo que podemos en espera de que se conviertan en personas de bien.
—Más de lo que necesitan y mucho más de lo que aprecian. Nadan en la abundancia del capricho y en la sobreprotección prolija.
—Es para que alcancen cotas a las que nosotros soñamos llegar.
—No es cuestión de exigirles nada. Apenas que no rompan los lazos del afecto. El resto es cosa suya. Recuerda lo que dijo el poeta que somos el arco del cual los hijos son lanzados como ‘flechas vivas’.
Etiquetas: aforismo dialógico
Concisión
19.4.10
Deporte de riesgo
18.4.10
Etiquetas: cuentos diminutos
Doble vida
16.4.10
Oficio de bloguero
15.4.10
Hay muchos oficios en el mundo, algunos ya desparecidos de los que sólo queda su recuerdo. Otros se tambalean ante el estupor de la novedad. Finalmente, emerge un grupo de nuevos oficios aparecidos al rescoldo de las nuevas tecnologías, en el cual se puede colocar el oficio de bloguero.
Oficio con poco beneficio que no sea el de la satisfacción, la dedicación de algunas personas a cultivar este ‘género’ comunicacional y creativo, ha forjado un nuevo gremio y dado la posibilidad de expresión a miles de ciudadanos anónimos que han estampado una marca personal en el ciberespacio.
Dignificar este oficio todavía es una cuestión de prurito personal, el paso del tiempo dirá si termina por ser una cuidada artesanía o una mera actividad funcional.
Tiránica hermosura
13.4.10
—¿No vale con ser una misma?
—No, en este mundo hay mucha competencia.
—¿Y contra quién competimos?
—Contra nosotras mismas.
—No soy mi rival y me da igual como me miren.
—No es cómo te miren sino como te veas tú. No podría salir a la calle sin estar arreglada.
—La belleza que se impone es opresora para la mujer. Es como ese instrumento de tortura, ‘la doncella de hierro’, bello por fuera y que por dentro te mata.
—Tú di lo que quieras pero pásame el pintalabios.
Pesadumbre
12.4.10
«No me angustia ni el ser ni la nada ni dios ni la ausencia de dios, sólo la sociedad: pues ella, y sólo ella, me ha infligido el desequilibrio existencial al que intento oponer un porte erguido -escribió Jean Améry- . Ella y sólo ella me ha robado la confianza en el mundo.» Será esa sociedad que se aposta en torno a los juzgados y las comisarías para linchar a los inculpados de crímenes horribles, la que estigmatiza a todo el que se sale de la ‘norma’, la que perjura bajo el barniz de lo ‘políticamente correcto’ sobre condición sexual, pensamiento o modo de vida. Es para angustiarse.
Peregrinar
10.4.10
El maestro cojo
9.4.10
Don Jaime era un maestro mutilado por la Guerra Civil. Republicano tachado de ‘rojo’ fue dejado por inútil tras perder una pierna. Impartía su clases en la vivienda que habitaba con su mujer y con una hija pequeña. Aunque los niños lo conocían como ‘el maestro cojo’ no ostentaba ningún título de magisterio y, sólo su incapacidad física y su cultura acumulada en compulsivas lecturas, permitió que le dejaron malvivir dando clases bajo la supervisión del régimen. Aquel hombre inmóvil solía desgranar algunas perlas elocuentes sobre su experiencia. Vagamente recuerdo algunas y de las que no olvidé, cito más o menos de memoria: «no es placentero aquel alimento que va contra mi salud» y «no criticaré ningún modo de vida que no sea nociva contra la mía», que trato de aplicar.
Especulación
8.4.10
Tan familiares nos son las nuevas tecnologías —no digamos lo que supondrá para todos los que vienen detrás— que parecen como si desde siempre estuvieran con nosotros. No es así pero ese espejismo alimenta pensar si estas herramientas hubieran estado en manos, no sé, por ejemplo, de Cervantes, cómo habría sido escrito su don Quijote, cómo se habría desenvuelto ‘La Ilíada’, cuánto hubiera avanzado ‘El origen de las especies’ o si ‘Romeo y Julieta’ no hubiera derivado en un ‘culebrón’. Quizás el ‘Kama sutra’ eclipsaría en fama al Catecismo y a qué hubieran quedados supeditados textos como el Talmud, la Biblia o el Corán. Sólo son contemplaciones de aquello que no ocurrirá y pórtico de lo que se avecina.
Alegato vital
6.4.10
―No, eso no es así. Se parece más a una autopista al más allá.
— La existencia es un juego de espejos. Pasado y futuro son imágenes virtuales donde se refleja en presente.
―No, es sólo este momento. Un instante continuo.
—La vida no es lo que uno quiere sino lo que uno tiene, ¿y qué tenemos?
― La vida es corta, poco duradera. Te la puedes pasar haciendo muchas cosas para que no te des cuenta que el tiempo discurre o te la puedes pasar pensando que el tiempo pasa. La conclusión no es diferente.
Quemazón
5.4.10
Violencia verbal
4.4.10
Etiquetas: cuentos diminutos
Subterfugio
3.4.10
Silencio
2.4.10
En mi niñez había dos aspectos que me llamaban la atención de estos días festivos. Uno era su particularidad culinaria: garbanzos, bacalao, arroz con leche, bollos de aceite y tortas de azúcar. El otro era la sordina de un tiempo en que todo se paralizaba y apenas había ruido en las calles. De aquellos días, tristes para la chiquillada, recuerdo un gran silencio.
Endogámicos blogs
1.4.10
Simplicidad
30.3.10
—Dónde vas.
―Voy a comprar pescado.
―Te veo muy bien acompañado.
—Sí, no voy a ningún sitio sin mi lucidez.
—Y eso te ayuda mucho cuando, como ahora, vas a comprar pescado.
―Debería.
―Yo también voy a comprar pescado pero sin ninguna clarividencia. No creo que por eso me atiendan peor.
—No debería ser así.
―Entonces seguiré mi camino.
―Y nosotros el nuestro.
Inverosímil
29.3.10
Lunación
28.3.10
Etiquetas: cuentos diminutos
Espejismo
27.3.10
Existe un método casero para ahuyentar a las molestas moscas. La gente suele colgar bolsas de plástico transparentes llenas de agua en los porches de las casas de campo. Al verse reflejadas y aumentadas en las mismas, dicen quienes practican la técnica, huyen aterrorizadas.
Ocurre igual con el ser humano cuando se enfrenta a su deformada imagen que huye despavorido ante su esperpento.
Trauma
26.3.10
Sin embargo coger algún gorrión, colorín, verderón o cualquier otra especie era un reto. Todos fardaban con sus ristras de pájaros enganchados por el pico con un alambre. Tal fue la presión recibida que decidí, junto a mi hermano menor probar suerte y colocar dos o tres trampas, llamadas pillapájaros, las cuales había que vigilar porque de lo contrario otros chicos las robaban. Eran de cobre dorado y reluciente, a estrenar. Supongo que las compraría mi padre.
Antes había que buscar el cebo. Aludas o gusanos escondidos bajos tierra que se colocaba en una especie de tenacillas de las trampas.
Varios intentos consecutivos terminaron por desalentarnos al ver que ningún pajarillo había caído en las trampas. Así transcurrían los días sin mayor barbarie en el juego de imaginarnos que éramos cazadores.
Cierto día aciago, cuando dábamos todo por perdido y estábamos a punto de desistir, abrumados por el desánimo, en una de las trampas oteamos unas pequeñas plumas. Al llegar hasta el lugar uno de los pillapájaros había saltado y atrapado por el cuello a un diminuto jilguero.
La alegría inconmensurable de triunfo no tardó mucho en mutarse en tristeza. Apenas pude sacar del alambre el cuerpecillo del ave, note el suave tacto de sus plumaje y su inerme presencia entre mis dedos, un sentimiento de pesadumbre me invadió porque no podía devolverle la vida y echarlo a volar.
En ese momento terminó mi vocación de cazador.
Virus, patógenos y otros contagios
25.3.10
Llegados a este punto de devastación y daño, lo más razonable sería que los estados se comprometieran en dotar de herramientas necesarias y gratuitas a los usuarios y así poder defenderse de estos contagios que causan pérdidas millonarias a todos.
Incógnitas
24.3.10
Otredad
23.3.10
—Nadie se pone el lugar de otro. Para ello es necesario ocupar su espacio, algo que conlleva abandonar el nuestro —le respondió.
—¿Cómo ponerse el lugar de otro yo, salir de nuestra armadura para ocupar otra ajena, vernos a nosotros como extraños de nosotros mismos? —insistió.
—Cómo me pongo en el lugar de quien consigue sin esfuerzo una meta porque utiliza sus influencias. O en el lugar de quien usa la violencia o de quien es indigno con los demás.
—¿No es posible por tanto la empatía?
—No sé, no siempre, sólo en algunos casos. Vete a saber.
Interacción
22.3.10
Claustro
21.3.10
Etiquetas: cuentos diminutos
Flujo de conciencia
20.3.10
Bichos
19.3.10
Recuerdo que no me gustaba participar de aquellas desmanes contra los bichillos pero que quizás no me inhibiera contra hormigas y moscas, pues uno de los juegos era hacer arder sobre un palo una botella de plástico y dejar caer las gotas del material derretido sobre las largas filas de hormigas que iban y venían a sus hormigueros, a modo de aviones que bombardearan un convoy militar. Sin llanto ni gemido por parte de los insectos no le suponíamos dolor, aunque sus filas quedaban bastante maltrechas y sus exoesqueletos plastificados. Reconozco apenarme de tal malicia porque con el tiempo los insectos me han servido, incluso, de inspiración lírica.
Pero en mi memoria guardo un decálogo de bárbaras costumbres —de las que siempre me aparté—, en las relaciones de los niños y los insectos, reptiles y hasta mamíferos. Así vi con asombro como tenían por costumbre, algunos chicos, meter tabaco en la boca de las lagartijas y colocar un palito entre sus extremidades a modo de que aparentara ser un guitarrista. Las moscas, saltamontes y otros bichos voladores eran objeto de amputación de miembros, o atados con hilos hasta que se extinguía su vitalidad.
Solían buscar alacranes bajo las piedras porque eran los más implacables depredadores para después, en el mismo recipiente, acompañarlos de arañas, escarabajos, ciempiés, gusanos, hormigas y algún otro insecto que se preciara. Se trataba de saber quién sobrevivía en aquella jungla de seres extraños. El resultado era una orgía de miembros descuartizados y en el epílogo no perduraban ni los ganadores que recibían la muerte como premio por parte de sus captores.
No todos los animales corrían igual suerte. Los niños temía especialmente a las avispas, a las que solían quitar el aguijón y a las abejas. Adoraban a los grillos que alimentaban con lechuga y guardaban en una pequeña jaula. Coleccionaban gusanos de seda que engordaban con las hojas de la moreda. Capturaban y soltaban a las libélulas al igual que a las santateresas. En verano perseguían a las chicharras y por las noches el más preciado tesoro eran las luciérnagas.
Los anfibios, reptiles de tamaño medio, gatos, perros y pájaros, son capítulo aparte.
Bajo el síndrome de Kessler
18.3.10
Al aumentar la frecuencia y el número internautas se corre el riesgo que los correos queden colapsados o que nos hagan perder un tiempo preciado, a expensas que alguien se dedique a limpiar tantos residuos virtuales.
Transfronterizos
16.3.10
—Buenas noches.
—Buenos días —le respondió.
—Dónde vas a las seis de la mañana —quiso saber.
—A trabajar —dijo.
—Estás loco —precisó asombrado.
—¿Y tú por qué madrugas tanto? —se interesó.
—No madrugo, voy a dormir —explicó con cansancio.
—Ah, cuánta cordura.
Conminación
15.3.10
Fuga de cerebros
14.3.10
Etiquetas: cuentos diminutos
Absortos
13.3.10
El catador de melazas
12.3.10
Un día pregunté a la gente mayor cuál era el oficio del hombre que aparecía después de escuchar la sirena de la fábrica. Mi escaso entendimiento infantil dedujo de la explicación dada que se trataba de una persona que calentaba las mieles de la caña de azúcar hasta evaporar su espíritu y con ello adornaba de aromas cada primavera.
En realidad años después descubrí, prosaicamente, que se trataba de un maestro de azúcar, cuya misión era dirigir el reparto de la melaza y pasear por la nave de las tachas para observar los tubos de nivel, entre otras ocupaciones.
Aún así, hoy, su evocación me trae tardes de aromáticas primaveras sin continuidad.
Insumisión digital
11.3.10
Un grupo de internautas han entregado al Ministerio de Industria ‘La lista de Sinde’, un inventario donde responsables de 1.180 páginas web, entre las que se incluye este 'blog', se autoinculpan de incumplir la Ley de Economía Sostenible. Esta una forma de protestar contra el cierre de páginas web: declarándose culpables de «intercambiar cultura libremente mediante la integración de un buscador de descargas.»
‘La lista de Sinde’ está formada en un 75 por ciento por «creadores, autores que ponen sus obras a disposición del público, que luchan por un modelo sostenible de cultura libre» y en la que algunos viven de ello. Como apuntó Adolfo Suárez, en uno de sus discursos: «es necesario elevar políticamente a la altura de normal, lo que en la calle es normal».
Este es el momento de poner un pequeño grano de arena aunque, por esto, los gobernantes sean tan osados de cerrar bitácoras como esta que lees.
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