Agricultor verbal

20.4.14



Plantó algunas palabras en el campo semántico familiar y logró una buena cosecha de parientes.



Despellejar

19.4.14



Decía Jorge Luis Borges que «quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones». Cómo perder la oportunidad de ajustar cuentas con uno mismo.



El profesor

18.4.14



Era martes 7 de octubre de 1975. A segunda hora tocaba dar ‘Literatura’ con don Antonio Carrillo en su primera clase del curso. Carillo era un tipo joven, enjuto y nervioso. Tenía fama en el instituto de Bachillerato de ser un profesor serio y exigente, algo que impresionaba. Como me gustaba leer y escribir, afronté el reto de la asignatura con entusiasmo pero con cierta preocupación por temor a no estar a la altura de su enseñanza.

Tras presentarse como tutor del aula, pasar lista y relatar los contenidos y objetivos de la asignatura nos dijo: «saquen sus cuadernos y copien». A continuación y de forma pausada comenzó a leer:

         «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo».

Mi corazón aleteó. Qué era esto. Nunca había leído nada parecido. Melquíades, Úrsula, Aureliano,… ¿De dónde había surgido aquel universo de palabras mágicas que don Antonio Carrillo nos estaba dictando? Apenas fueron una veintena de líneas con imanes, fierros mágicos, gitanos y sabios alquimistas de Macedonia, pero desde aquel momento nada fue igual. Devoré la novela como devoraba las meriendas que me hacía mi madre, con impaciencia y deleite.

Siempre estaré en deuda con estas dos personas maravillosas, a las que doblegué mi corazón juvenil: Antonio Carrillo Alonso y Gabriel García Márquez. Gracias a los dos. Eternamente.

Juguetes rotos

17.4.14



Uno de los peores atentados contra el ser humano es el robo de su infancia. La esclavitud, la prostitución, la explotación, son los exponentes más claros de ese crimen, que suele ocurrir en países con pocas garantías para la infancia. 
Otra más de esas formas de destruir la infancia es mentirles con la promesa de llegar a ser futbolistas famosos. A Europa se estima que han llegado entre 10.000 y 20.000 menores africanos para cumplir con su sueño de jugar al fútbol y que han sido abandonados en las calles. En África tenían una infancia difícil, aquí una infancia rota.
Con ser más sutil no es menos cruel la ocurre junto a nosotros. Son miles de niños los que con el beneplácito familiar los que dejan todo para jugar al fútbol en España.
Leo el testimonio de un exfutbolista, Borja Criado, quien señala: «entrenábamos cuatro días a la semana por las tardes y llegaba a mi casa todos los días no antes de las diez de la noche.  Con este nivel de exigencia, no daba tiempo ni para hacer los deberes, ni para estudiar ni para otra cosa que no fuera dedicación exclusiva al fútbol.  Es cierto que teníamos que presentar las notas en el club cada trimestre y, salvo alguna excepción, mis compañeros venían con una relación de suspensos importantes».
Criado además señala: «creo poder decir que he encauzado bien mi vida profesional tras mi etapa en el fútbol de élite.  Sin embargo, no siempre ocurre así, e incluso podría decirse que, en muchas ocasiones, la cosa no termina tan bien (…) De aquel equipo de veintidós futbolistas que eran campeonísimos, sólo cuatro han conseguido tener una carrera en Primera o Segunda División».
Es decir que más del ochenta por ciento de esos chiquillos que no tienen una infancia como el resto, tampoco logran un futuro como futbolistas. En el camino habrán dejado un mundo de juegos e imaginación tan propio de la infancia.



Irrisorios

16.4.14



¿Son más ridículas las personas cuanto más pretenden no serlo?



Lección breve

15.4.14



—Señor Chéjov, qué buenos cuentos le contaba su madre, ¿recuerda? Eso habrá influido en su forma tan propia de escribir.
—El arte de escribir consiste en decir mucho con pocas palabras.
—Cada vez menos.
—La brevedad es la hermana del talento.
—Hoy abunda lo breve pero escasea el talento.
—Es algo malo para el escritor asumir lo que no entiende.
—Lo que no entiendo es por qué algunas malas obras gustan tanto.
—Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio.
—Eso tiene su crítica.
—Aislarse en el trabajo creativo es mejor que las críticas negativas que no hacen nada en absoluto.
—Aún a pesar de eso…
—Cuando pienso en mi vocación no temo a la vida.



Exorcizar

14.4.14



Pensamos en lo peor como un conjuro contra el destino hostil.



Proceso

13.4.14



Soy inocente —dijo el culpable— de ser inocente.



Cárceles sin barrotes

12.4.14



Para Virginia Woolf «los ojos de los demás, nuestras prisiones; sus pensamientos, nuestras jaulas». La libertad del ser detenida por el prejuicio social.



Empoderar

11.4.14



El orador ateniense Léptines afirmaba que «en frente está el poder, sin ninguna empatía con sus semejantes». Para el poder no existe el otro en igualdad.



Saturados

10.4.14



Masticamos información y comemos información, aunque somos incapaces de digerirla y terminamos con una indigestión mental ante esa vorágine comunicativa. Tras este fenómeno empiezan a aparecer signos de cansancio en los consumidores de información, algo que les lleva a una experiencia insatisfactoria al sentirse indefensos y perdidos ante tal avalancha informativa. Ese entorno tan saturado de información, que pide constantemente atención, termina por ser un escenario desolador y desquiciante.



Inocencia

9.4.14



¿Inocente es quien no tiene que dar explicaciones?



Un paseo por Comala

8.4.14



—Señor Rulfo, me hubiera quise ir a Comala por gusto, por saber si le podría encontrar allí.
—Todo escritor que crea es un mentiroso; la literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.
—El laberinto de su novela está fabricado de eso.
—Como todos ustedes saben, no hay ningún escritor que escriba todo lo que piensa, es muy difícil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, hay muchísimas cosas que al ser desarrolladas se pierden.
—Y la desmemoria las cubra con su pátina de olvido.
—Estas pláticas que yo tengo con mi conciencia son a veces muy largas, duran días enteros; por eso no resulta que me ponga a contártelas en esta pobre carta. De verdad, cuídate mucho, come y duerme bien y sueña con los angelitos y no en esta cosa maligna que soy yo. Pero no me olvides.
—No se borra la memoria de lo escrito.
—Se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer. Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento, de toda historia que se quiere contar.
—Y después a imaginar.
—La imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde se cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape, y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse.
—Marcharse a través de un cuento.
—La novela, dicen, es un género que abarca todo, es un saco donde cabe todo, caben cuentos, teatro o acción, ensayos filosóficos o no filosóficos, una serie de temas con los cuales se va a llenar aquel saco; en cambio, en el cuento tiene uno que reducirse, sintetizarse y, en unas cuantas palabras, decir o contar una historia que otros cuentan en doscientas páginas.
—O tener esa intuición.
—Concretando: se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer.                                                                        
—Todo escritor que crea es un mentiroso; la literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.
—El laberinto de su novela está fabricado de eso.
—Como todos ustedes saben, no hay ningún escritor que escriba todo lo que piensa, es muy difícil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, hay muchísimas cosas que al ser desarrolladas se pierden.
—Y la desmemoria las cubra con su pátina de olvido.
—Estas pláticas que yo tengo con mi conciencia son a veces muy largas, duran días enteros; por eso no resulta que me ponga a contártelas en esta pobre carta. De verdad, cuídate mucho, come y duerme bien y sueña con los angelitos y no en esta cosa maligna que soy yo. Pero no me olvides.
—No se borra la memoria de lo escrito.
—Se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer. Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento, de toda historia que se quiere contar.
—Y después a imaginar.
—La imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde se cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape, y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse.
—Marcharse a través de un cuento.
—La novela, dicen, es un género que abarca todo, es un saco donde cabe todo, caben cuentos, teatro o acción, ensayos filosóficos o no filosóficos, una serie de temas con los cuales se va a llenar aquel saco; en cambio, en el cuento tiene uno que reducirse, sintetizarse y, en unas cuantas palabras, decir o contar una historia que otros cuentan en doscientas páginas.
—O tener esa intuición.
—Concretando: se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

Asesor

7.4.14



Siempre he estado muy mal aconsejado por mí mismo y eso me ha traído hasta aquí.



Porvenir

6.4.14



—Cuando dos jóvenes se besan, qué hacen. 
—Fabrican su pasado.



Asolados

5.4.14



Según el arquitecto Alvar Aalto, el ser humano no puede «crear sin destruir simultáneamente». Cada paso construido es un paso borrado de nuestra existencia. Somos porque dejamos de ser.



Enseñanzas

4.4.14



El filósofo griego, Euagon de Samos, aconsejó: «aprende a equivocarte por ti mismo, a reconocerte en tus errores». La mejor lección de vida es la que nos muestra qué somos en nuestras acotaciones.



Amigas

3.4.14



A veces veo como las palabras me buscan de manera cordial, felices del encuentro escrito. En cambio, otras, indómitas e inaccesibles, parecen ahuyentadas. Y entre escogerme o repudiarme, lo que más temo es verlas desleídas.



Aforismo humano

2.4.14



¿Cada persona es una cita de sí misma?



Escamados

1.4.14



—Me siento como un pez moribundo en una pecera.
—Esa es una metáfora existencial. Debes contar hacia a atrás.
—No tengo memoria para narrar lo que involuciona.
—Entonces te ahogarás en tus propios pensamientos.
—Dejaré que me aneguen las palabras.
—Si son vocablos amorosos te sacarán a flote.
—Puede que, en ese caso, me ahogue de pena.
—Vivir habrá valido la pena.
—Bastante triste es ser un pez y no poder nadar fuera de un acuario.
—Fuera no hay nada. Bueno quizás sí, conjunciones adversativas.
—Personalmente no tengo nada contra la neolengua pero distorsiona bastante la realidad.
—Las peceras son no tienen reglas ortográficas.
—En cambio yo tengo complejo de pez. 



Vesania

31.3.14



La mentira de un cuerdo siempre será más creíble que la verdad de loco.



El hombre rayo

30.3.14



Su amor le cayó encima y le partió el corazón por la mitad.



Aspirantes

29.3.14



Para el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro «ser el eterno forastero, el eterno aprendiz, el eterno postulante», es una forma de ser feliz. Estar a la expectativa nos da la posibilidad de llegar y, sobre todo, la libertad de caminar.



Excusables

28.3.14



Eudoxio de Cnido, discípulo de Platón, enemigo de los horóscopos, conjeturó: «no es lo que no sé si no lo que no sabré aquello que me determina». Hay cosas que ignoramos y que ignoramos para siempre y que, como al sabio griego, a mí también me intranquilizan.



Desvanecerse

27.3.14



Perderse en la escritura hasta desaparecer dentro de ella, sin dejar rastro de uno mismo, invisibilizarse. O como mencionaba Salman Rushdie: «a menudo tengo el deseo de desaparecer dentro de mis libros, que son lugares mucho más interesantes que la realidad». Disgregarse en las palabras hasta hacerse exhalación de lo escrito.



Treta

26.3.14



¿El orgullo es el mejor catalizador para engañarnos?



Un paseo por Montpellier

25.3.14



—Señor Auguste Comte, no hay quien arregle esto. En lo social cada uno tira para su lado.
—Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.
—No sólo el orgullo y los intereses particulares de cada uno.
—Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos; nunca el interés forjó uniones de larga duración.
—Nadie está obligado a nada,
—Nadie tiene más derecho que el de cumplir con su deber.
—Deber con quién o contra quién, si la verdad está velada y nadie quiere conocerla.
—Saber para prever, a fin de poder.
—El poder es una manifestación humana que olvida que existen los demás.
—Vivir para los demás no es sólo la ley del deber, es también la ley de la felicidad.
—La felicidad es otro mito.
—Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no condiciones de circunstancias.
—Mentalmente nuestra condición tágica.
—Lo esencial para ser feliz es mantener siempre bien colmado el corazón, incluso de dolor. Sí; incluso de dolor, y aun el dolor más amargo.
—Es un fiel compañero, en mayor o menor medida, de nuestros pasos por esta existencia.



Recluidos

24.3.14



Momentaneidad y precipitación nos acogen como hijos de la ilusión de vivir.



Escalofrío

23.3.14



Comenzó a escribir un cuento de terror y se asustó tanto que no pudo terminarlo porque se moría de miedo.



Contadores

22.3.14



Mi admirado Juan Rulfo platica que «se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer. Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento, de toda historia que se quiere contar». Y lo que se obtiene es un discurso creativo de alta densidad que hace feliz a tanta gente.



Perífrasis mortuoria

21.3.14



Me cuentan que los progenitores de un alumno han expresado su queja ante un profesor por un homenaje que se rindió a una estudiante fallecida unos días antes. Sus argumentos se basaban en olvidar cuanto antes el hecho luctuoso y dejar de hablar de la muerte. Actitud consecuente con el pensamiento de esos tiempos que tratan de percibirla como algo abstracto y ajeno.

Contrasta esta posición con la de una mujer que, después de más de sesenta años, ha recuperado los restos exhumados de su padre, enterrado en una fosa común, tras un fusilamiento sin juicio y que los buscó con ahínco. Toda su vida ha convivido con la muerte y se ha enfrentado a ella de manera valiente y sin excusas. En esta mujer veo mucho más amor a la vida que en cualquier actitud huidiza, porque en el triunfo de vivir la muerte se derrota.