¿Sólo quien acepta lo frágil se vuelve capaz de sostener lo profundo?
La realidad clicada
3.2.26
Etiquetas: análisis, calma, comentario, instante
Pestañeo
2.2.26
Etiquetas: análisis, comentario, memoria, reflexión
La novela de su vida
1.2.26
Siempre me ha fascinado el tipo de escritor que empieza una novela como quien abre una ventana para ventilar y termina descubriendo —cuando ya es tarde— que ha abierto un boquete en el casco del barco. Ángel Salmerón pertenece a esa estirpe. Y no exagero. O sí, pero solo en la medida necesaria para que esto se parezca a la verdad.
Comenzó La vida posible una tarde de lluvia de esas que no salen en los telediarios, lluvia de interior, lluvia que no moja el abrigo pero sí el pensamiento. Escribía en una mesa pequeña, frente a una pared tan blanca que daba miedo, como si la pared fuera la verdadera página y él apenas un lector distraído. Le puso ‘provisional’ al título (yo siempre desconfío de lo momentaneidad, porque lo efímero es la forma que adopta lo definitivo mientras se ríe de nosotros). Estaba convencido de que los libros se terminan a tiempo, como las promesas decentes. No fue así, claro.
Al principio, Ángel escribía a ratos, sin proyecto, sin ambición, con esa pureza de los que todavía ignoran que escribir es una manera lenta de complicarse la vida. Anotaba detalles mínimos, cosas que cualquiera borraría de su memoria por inútiles como el polvo de canela cayendo sobre la manzana caliente, el cansancio de la luz a las seis de la tarde, palabras raras que le gustaban por su musicalidad —yo también tengo esa debilidad por las palabras que suenan a nombre de calle en una ciudad extranjera—. El protagonista era un hombre del montón. Y eso tranquilizaba a Ángel, porque nada da más paz que inventar alguien que no te delate.
El manuscrito creció despacio, pero creció, y aquí empieza la parte que suele malinterpretarse porque nadie cree que un texto crezca solo. La gente piensa que eso es una metáfora, una manera elegante de decir «me obsesioné». Y sin embargo, hay textos que adquieren una voluntad semejante a la de las plantas que sin pensar resultan invasoras. Ángel cerraba el cuaderno con la sensación de haberse dejado dentro una hebra de su existencia. Quiero decir que se sentía más ligero, pero no de alivio, sino de pérdida, igual que si el manuscrito se alimentara de él con la paciencia impecable de los parásitos educados.
A veces, al releer su historia, tenía la impresión de que el personaje caminaba un paso por delante de lo que escribía, abriendo puertas de un pasillo oscuro. Y, entonces, no lo miraba, y solo decía: ven. Me recuerda a aquella frase apócrifa que he leído en un libro inventado, Manual de puertas invisibles, de un tal O. R. Vázquez, que decía que «El narrador cree que guía a su personaje, cuando en realidad es el personaje quien lo guía hacia su narrador».
Una mañana, Ángel encontró un capítulo escrito que no recordaba haber redactado. No era un borrador, no era un intento, no era una nota perdida. Era un capítulo completo, limpio, con esa caligrafía suya que parecía pedir disculpas por ocupar espacio en el mundo. El protagonista desayunaba pan con aguacate y aceite con ajeo negro, salía al balcón, miraba la ciudad. Ángel lo leyó de pie, con una incomodidad inmediata y eso era exactamente lo que él había hecho el día anterior, hasta el detalle del aguacate y la manera de apoyar el codo en la barandilla.
«Coincidencia», pensó. La mente ama los espejos cuando tiene miedo y, sin embargo, si una coincidencia se repite, se transforma. Las repeticiones no son casualidad sino una forma discreta de amenaza.
Aquí debería decirse algo importante sobre las personas que escriben, como es el hecho de quien escribe se cree un ser excepcional, pero en el fondo es un supersticioso. Ángel empezó a vigilar su vida como se vigila un texto antes de enviarlo a la imprenta, buscando los errores y empezó a temer que la realidad cometiera erratas, e hizo lo natural entonces que fue intentar corregir.
Desde aquel día escribió con cautela, como quien camina por una habitación sabiendo que hay cristales en el suelo pero sin saber dónde están. Intentó desviarlo todo e inventarle al protagonista un trabajo que él nunca habría aceptado, un barrio distinto, una mujer distinta, una infancia distinta. La novela resistía. No resistía con violencia, sino con esa obstinación suave de lo inevitable. El manuscrito reclamaba continuidad como un animal antiguo que no se enfada, que no discute y que, simplemente, te sigue.
Y aquí ocurre lo que siempre ocurre cuando la literatura se vuelve peligrosa y se confunden los soportes. Ángel empezó a mezclar recuerdos con páginas, y páginas con evocaciones. Una tarde corrigió un episodio de la infancia del protagonista, con un perro perdido y un abuelo muerto en la guerra y, al día siguiente, dudó de su infancia. Buscó fotografías y llamó a una tía suya para preguntarle, y a un amigo de juventud. Y así el mundo, como un alumno dócil, iba confirmando siempre lo que escribía. En el álbum familiar apareció el perro y en una conversación casual alguien mencionó al abuelo con la exactitud de una nota al margen.
En otro libro inexistente, el Tratado breve sobre la memoria editable, de Lidia M. se puede leer que «El pasado no es lo que sucedió, sino lo último que quedó bien redactado». Ángel subrayó esa frase con violencia.
Dejó de dormir con descanso y se acostumbró a escuchar, en las paredes de su casa, ese silencio que no es vacío sino vigilancia, comenzando a temer el momento de abrir el cuaderno, no por lo que escribiría (ya que no se sentía autor) sino por lo que encontraría ya escrito.
Pasaron los años, y los años, cuando se pasan con un manuscrito, pasan de un modo especialmente cruel, ya que no envejeces tú, envejece tu paciencia. Y así la novela se convirtió en una segunda biografía, más exacta que la primera, y cuando Ángel puso el punto final, lo hizo con la solemnidad de quien firma una renuncia. Cerró el libro con cuidado y lo dejó sobre la mesa, bajo la lámpara, pero no sintió alivio, más bien una ausencia leve como si en otra habitación hubieran apagado una luz donde alguien seguía despierto.
Esa noche soñó que caminaba por una biblioteca interminable donde los libros respiraban como animales dormidos, lo cual no es tan raro ya que a veces los libros respiran más que las personas. Y al despertar, el manuscrito estaba abierto por la primera página, la tinta olía a reciente, como si alguien hubiera entrado de madrugada con una naturalidad doméstica, con la tranquilidad de quien tiene llaves.
Entre el título y el comienzo, alguien había añadido una frase, escrita con un trazo firme, sin duda, sin temblor: Ahora ya puede vivir tranquilo. Yo me encargo de recordarlo todo. Ángel intentó releerla, como si releer pudiera deshacer y Volvió a pasar los ojos por la portada buscando su nombre, con esa desesperación infantil de quien se busca en el espejo después de una fiebre larga, pero no lo halló. Solo vio el título, más negro que antes, como si lo hubieran escrito con la sombra de alguien.
Y entonces comprendió, con una claridad fría y sin dramatismo, que el libro no había sido la historia de un hombre, sino el lugar donde el hombre había sido reemplazado por su relato. No un relato cualquiera sino uno que no necesitaba ya a su dueño, porque hay novelas que se escriben para sobrevivir, y hay otras, más peligrosas y más perfectas, que cuando terminan ya no te dejan sitio para vivir.
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
De frente
30.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, inteligencia artificial, reflexión
Lo necesario
28.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, necesario, reflexión
Sin justificación
27.1.26
Etiquetas: análisis, Bruce Lee, comentario, justicia, reflexión
Resurgires
26.1.26
El dolor es un hundimiento de donde se emerge más fuerte.
Etiquetas: análisis, comentario, dolor, reflexión
El lazarillo
25.1.26
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Propiedad enajenada
24.1.26
Tener un mundo propio es tener la garantía de que algo nos pertenece.
Etiquetas: aforismo, mundo propio, pertenencias
Héroes cercanos
23.1.26
Microcosmos
22.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, microcosmos, personas, reflexión
Tardo
21.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, futuro, reflexión, retraso
Marca
20.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión, tiempo
Ágrafos
19.1.26
Etiquetas: ágrafo, análisis, comentario, escritura, oral
Al detal
18.1.26
—Te compro ese pensamiento. ¿Cuánto vale?
—¿Te gusta? No tiene precio.
—Sí, me gusta cuando piensas en mí.
Pagó con silencio y se quedó con el pensamiento… aunque ya no era suyo.
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Las ideas
17.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, ideas, reflexión
Plutócratas
16.1.26
Etiquetas: alegrar, análisis, comentario, reflexión
Las nubes
15.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, nube, reflexión
El ajedrecista
14.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, escribir, reflexión
El espejo
13.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, equivocarse, reflexión
Lanzamiento
12.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, ideas, reflexión
Sobre gustos
11.1.26
—¿A ti te gusta gustar?
—A mí mejor que me degusten.
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Nuevos mecanismos
9.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, espera, reflexión
Vigilancia gramatical
8.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, gramática, reflexión
Irretornables
6.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, irrepetible, reflexión
Restos
5.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, palabra, reflexión
Desencuentros
4.1.26
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Globos
3.1.26
Destinatarios
2.1.26
Etiquetas: análisis, comentario, escribir, reflexión
Subrayados
1.1.26
Etiquetas: amor, análisis, comentario, reflexión
Tránsito
31.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión, tiempo
Duda
30.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, duda, reflexión
Anhelos
29.12.25
Etiquetas: análisis, anhelo, comentario, reflexión
Vendedor
28.12.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Limpieza bucal
27.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, dentista, reflexión
Lectores vitales
26.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, leer, reflexión
Desprejuiciados
25.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, desaliento, ideas, reflexión
Autoinjusticia
24.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, injusticia, reflexión
Propiedad temporal
23.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, mundo, reflexión
Confesiones de un cyborescritor
22.12.25
Etiquetas: análisis, ciborescritor, comentario, reflexión
Hipnosis
21.12.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Abrazos
20.12.25
Etiquetas: abrazo, análisis, comentario, reflexión
Autoindulto
19.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, razón, reflexión
La emoción de vivir
18.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, generación, reflexión
Momentaneidades
17.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, existencia, reflexión
Autoría
16.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, escritura, IA, reflexión
Caja de cartón
15.12.25
Tratamos de aplazar lo inaplazable para prorrogar lo definitivo. Al ser humano le cuesta tanto entender el cubicaje de la friabilidad de su naturaleza.
Tinieblas
14.12.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Páginas en blanco
13.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, libro, reflexión, vida
Posibles
12.12.25
Etiquetas: amar, análisis, comentario, reflexión, vivir
En estado de espera
11.12.25
Hay despedidas que no clausuran nada, tan solo ensanchan el silencio. Recordar a quien se fue es un modo de sostenerlo un instante más, de rescatar su voz del vacío y devolverla a la conversación que el tiempo interrumpió. La memoria actúa como un escenario provisional donde seguimos hablando con los que ya no pueden responder.
La música y la poesía permiten esa resurrección mínima. No salvan el mundo, quizá nunca lo pretendieron, pero lo alivian porque afinan una grieta y ponen luz donde solo había ruido. Cuando alguien transforma un poema en canción, o una canción en refugio, ocurre un pacto secreto, que lo vivido deja de ser pasado y empieza a ser compañía.
Tal vez toda ausencia sea solo eso, un standby, una espera sin reloj en la que seguimos escuchando lo que ya no está, porque a veces basta un eco para sostener la vida mientras el mundo gira.
Fetichismo tecnológico
10.12.25
Nos
hemos acostumbrado a pensar en la tecnología como si fuera neutra, como si las
máquinas y los algoritmos existieran en un mundo aparte, ajeno a los conflictos
sociales. Pero esa es la primera gran trampa. Ningún código, ningún sistema de
inteligencia artificial, ningún dispositivo es inocente: todos están
atravesados por decisiones humanas, y por tanto, por ideología.
La narrativa dominante, la misma que nos repiten en conferencias de Silicon Valley y en anuncios de Apple, insiste en la idea de que la tecnología es un mero medio que solo depende del uso que hagamos de ella. Por eso hablan de que lo peligroso no es la herramienta, sino cómo la uses. Pero esto no es más que un espejismo cómodo. La realidad es que detrás de cada línea de código hay una persona que la escribió, casi siempre bajo condiciones precarias y sin capacidad de decidir el rumbo del proyecto.
Y no hablamos de un sujeto genérico, sino de un perfil muy concreto ya que son hombres, en su mayoría blancos, heterosexuales, formados en universidades de élite norteamericanas, con trayectorias que poco tienen que ver con la mítica narrativa de “empezar en un garaje”. Son estos grupos, homogéneos y con visiones del mundo limitadas, los que diseñan sistemas que luego se imponen como universales y supuestamente objetivos. Lo que hacen no es programar máquinas neutras, sino exportar su propia cosmovisión disfrazada de eficiencia y lógica.
El mito de la neutralidad cumple una función política y es la blanquear el poder. Si asumimos que la tecnología es imparcial, dejamos de preguntarnos quién la controla, quién se beneficia y quién queda excluido. Los algoritmos que seleccionan a qué barrio enviar más policía, qué currículum merece ser descartado o qué noticia se vuelve viral, no son decisiones naturales, son elecciones inscritas en código. Y como todo en esta sociedad, responden a intereses concretos.
Quizás el mayor riesgo de la inteligencia artificial no sea que se convierta en un monstruo autónomo, sino que nos acostumbremos a verla como una autoridad incuestionable. Como el jefe final de la mistificación tecnológica, como una máquina que no solo ejecuta órdenes, sino que dicta el sentido de la realidad mientras nosotros dejamos de cuestionar su legitimidad. Porque la tecnología nunca ha sido neutral. Y cuanto antes lo entendamos, más difícil será que nos gobierne desde la sombra.
Etiquetas: análisis, comentario, IA, inteligencia artificial, reflexión
Contra la nada
8.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, nada, reflexión
Kamikaze
7.12.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
La sombra de la dominación
6.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, dominación, reflexión
Atreverse y ceder
5.12.25
Etiquetas: análisis, atreverse, ceder, comentario, reflexión
La llamada maternal
4.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, llamada, maternal, reflexión
Contra todos los premios
3.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, premios, reflexión
Futuro pretérito
2.12.25
Etiquetas: análisis, comentario, futuro, reflexión
Orígenes
1.12.25
Etiquetas: aforismo, ideas, pensamiento
Ejemplar único
30.11.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Coral
29.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, IA, inteligencia artificial, reflexión
El abrazo
28.11.25
Etiquetas: abrazo, análisis, comentario, reflexión, soledad
Madrugones
27.11.25
Quien con dignidad se acuesta, con honestidad se levanta.
Etiquetas: aforismo, dignidad, honestidad
Tiempo de uso
26.11.25
Lastimadas
25.11.25
A veces convertimos nuestras heridas en habitaciones donde nos quedamos demasiado tiempo. El auto compecimiento entra entonces como un huésped amable, dispuesto a justificarnos cada inercia, cada miedo. Pero ese perdón que nos ofrece no cura sino que más bien anestesia. Nos absuelve sin pedirnos transformación y por eso es innecesario al perdonar sin levantarnos, ya que la verdadera compasión no nos encierra sino que nos impulsa.
Etiquetas: análisis, comentario, compadecimiento, reflexión
La curvatura de la Tierra
24.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, curvatura, reflexión, Tierra
Metido en el charco
23.11.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Quebrantamientos
22.11.25
Principio de perplejidad
21.11.25
Fabricantes de ignorancia
20.11.25
La densidad de las palabras
19.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, palabras, reflexión
Macilentos
18.11.25
Etiquetas: análisis, cansancio, comentario, reflexión
Un alto
17.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, conciencia, reflexión
El espectador
16.11.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
El alivio de lo imposible
15.11.25
Etiquetas: alivio, análisis, comentario, reflexión
La trampa de la memoria
14.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, memoria, reflexión
El error que fuimos
13.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, errores, reflexión
El puzle
12.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión, rompecabezas
Cernudiana
11.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión, tiempo
Replegarse
10.11.25
Etiquetas: análisis, comentario, desaparecer, reflexión
Invasiones
9.11.25
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos