Solazados

22.2.20



Si me inquieto mucho al escribir este texto, por ejemplo, sospecho que no me divierto. Y eso no me sienta bien. Sin la misma vocación lúdica que un niño pone en explayarse en el juego, sin la satisfacción de mezclar las palabras con las ideas igual que si te embadurnaras con el tarquín de las acequias y los balates, esta tarea apenas habría que tenerla en cuenta.



Risotadas

21.2.20



Los humoristas son gente que hasta después de muertos siguen dando risa.



Contingencias

20.2.20



¿No somos, en todo caso, el azar que nos contiene?



Evanescencias

19.2.20



Todo es vacío menos la materia que habito.



𝙉𝙤𝙣 𝙨𝙚𝙧𝙫𝙞𝙖𝙢

18.2.20



Según Jorge Larrosa, «la literatura no reconoce ninguna ley, ninguna norma, ningún valor. La literatura, como lo demoníaco, sólo se define negativamente, pronunciando una y otra vez su non serviam. Tratando, desde luego, de la condición humana, y de la acción humana, ofrece tanto lo hermoso como lo monstruoso, tanto lo justo como lo injusto, tanto lo virtuoso como lo perverso. Y no se somete, al menos en principio, a ninguna servidumbre. Ni siquiera moral. La experiencia de la literatura es extraña a la moral, escapa a la moral, y no se somete, sin violencia, a su soberanía». Este es un ejercicio de libertad y de libertarios que escogen autogestionar su escritura en campos de la palabra, escrutando en el pozo de las vacilaciones, escudriñando en los campos de la imaginación y en la alfarería del pensamiento. Qué más amoral que importunar ciertos tratados del género con la insubordinación literaria.



Don Germán

17.2.20



A veces me vuelvo a las clases de Física y Química del Bachillerato, al análisis vectorial de aquellos días que apuntan a mi primera juventud llena de tanteos amistosos y desalentadas primaveras. Allí permanece aún aquel profesor de imponente figura y gafas oscuras, impartiendo docencia y magisterio. La tabla periódica y las valencias de los días de estudio para memorizarla, los enlaces químicos y las fórmulas en su estado sólido, líquido y gaseoso, encerradas las letras iniciales entre corchetes para poder identificarlas, según las estudiábamos. 

Las cuatro de la tarde no era la mejor hora para prestar atención a ninguna explicación del maestro de Química, dado el sopor de la digestión y lo vaporoso del aula. Era un momento para escapar de la monotonía y soltar la imaginación medio adormilado. Hasta que surgió la pregunta de don Germán sobre el significado de aquella ‘[S]’, y yo, pobre de mí, sin saber dónde estaba respondí lo más rápido que mis reflejos mentales supieron: «significa plural». Toda la clase rió mientras el profesor me indicaba: «ese será otro de sus chistes, como el del camello». «Perdón, significa estado sólido», pude decir ya más espabilado de mi somnolencia. 

El chiste del camello a que aludía mi educador era la típica broma de adolescente, contado una vez tras otra hasta la saciedad, desde un humor de lo absurdo, para estupefacción de la audiencia, y que él tuvo que soportar en un viaje de estudios cuando nos dirigíamos a presenciar la representación de la obra Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca, del dramaturgo José Martín Recuerda en el Teatro de la Comedia de Madrid. No dijo una palabra y mientras yo lo suponía desatento a mi martilleante chascarrillo que, micrófono en mano dediqué a mis compañeros del autobús, él lo guardó en su memoria hasta el momento oportuno en que me lo pudo recordar.

La anécdota que su hijo Víctor M. Pérez Benítez recogería muchos años después en el libro ‘La mirada que respira’, me hizo entender con cuánta paciencia se enfrentaba aquel profesorado a nuestras adolescentes conductas y cuánto amor a la profesión en la transmisión de sus enseñanzas, no solo de contenidos sino de vida en sí.




Espía

16.2.20




Al mirar por el ojo de la cerradura pudo ver cómo se desnudaba un secreto.




Disyuntivas

15.2.20



Nadamos en un mar de elecciones hasta naufragar en alguna de ellas.



Filtrajes

14.2.20



La sencillez es garantía de una vida óptima.



Esa delgada línea

13.2.20



¿Es verdad que existe un cierto placer en evidenciar encarnizadamente lo frágil de la felicidad?



Sorpresivo

12.2.20



Algunas personas piensan que se aprende a escribir leyendo literatura y así lo es, aunque no únicamente, porque se escribe desde el sentimiento de la vida, de entrar en todas partes y hablar con mucha gente, de ser zarandeado por lo humano. Es entonces, distanciado del frío laboratorio donde se fabrican los textos, cuando hay que regresar a ese lugar para fecundar la escritura. 



Andarines

11.2.20



Lo aconsejable, me dijeron, es tirar siempre por la calle de en medio, como es la más transitada irás más seguro. Nunca hice caso de esas advertencias. Ya siendo niño me hurtaron unas entradas de cine por separarme del grupo con el que volvía a casa; mi diletantismo por las letras me distanció de ser sociable; el apartarme del pensamiento común, me hizo rara avis. Pocas veces escuché las recomendaciones y preferí emprender el camino de mis intuiciones, aunque tantas otras me equivocaran. A menudo, para no alejarme mucho de la gente me acerqué a lo humano por la vereda de lo afectivo. Ese es el único viario que puedo transitar.



Desamados

10.2.20



A veces discuto contra mi amor propio por no saber quererme. El desamor es abandono de toda estima.



Anieblados

9.2.20



Hoy la niebla es espesa, tanto que las palabras se licuan al pronunciarlas y llegan como distorsionadas a los oídos atentos. Parece que estamos en Londres, refiere alguien después de haber sido pronunciada esa misma observación más de una veintena de veces a lo largo de la mañana. Y no, la ciudad londinense no es la única que tiene el copyright de la acumulación de gotículas de agua que forma una capa amplia en contacto con el suelo terrenal y limitando la forma de ver las cosas. Tampoco se trata de una niebla tan densa que se pudiera cortar con un cuchillo, dado que esa herramienta de trozar consistente en una hoja de metal habitualmente estirada y cortante por un solo lado, en ocasiones punzante, con un astil metálico, de palo u otro material, al ser infectiva en dicho ejemplo. Descartado el smog fotoquímico queda la referencia cultural unamuniana o la más televisiva del san Bernardo de Heidi, cuando no la fenomenológica neblina engelante.



Diptongos

8.2.20



«Alguien me dijo que la verdad está en todo, incluso en el error», dilucida Jean-Luc Godard en la película Vivir su vida (Vivre sa vie). Si la vida es un equívoco cómo no va a corresponder con la certeza que nos encierra.



Arrobamiento

7.2.20



La vida es el optimismo del Universo.



Gruñón

6.2.20



Amadeo es un hombre escéptico no por edad si no por condición. De la máxima ‘piensa mal y acertarás’ ha hecho la filosofía de su vida. Con suma velocidad descubre una conjura contra él. Todo personaje en su órbita social es rebajado a una calidad indigna o miserable, cuando no de poca inteligencia. Tan pronto encuentra en una mirada un avieso pensamiento en su contra como convierte cualquier noticia negativa sobre el mundo en una distopía que pondrá fin a la humanidad más pronto que tarde. A veces pienso si no querrá que el mundo se acabe con él arrastrándolo a la sima de la inmensa nada. Sé que ese sería el único sentimiento que le produciría una secreta satisfacción nunca declarada.



Lo simple

5.2.20




El mejor argumento para expresarse en la vida y en el arte es la sencillez.



Hieráticos

4.2.20



Cuanto más en serio me tomo más rotundo resulta mi fracaso.



Desahogos

3.2.20



Lo confortable no está en lo físico; es en lo mental donde hay que estar cómodo.



Querencias

2.2.20



—Quiérete mucho. Eso es lo que tienes que hacer —le imploró.
—Si yo ya me quiero, pero esta maldita enfermedad me quiere aún más.



Cruces

1.2.20



Mientras buscas algo que no aparece, encuentras algo que no estabas buscando.



Lindezas

31.1.20



Alguna vez leí que el insulto era un arte. Hoy mientras paseaba por un mercadillo matinal escuché entre dos vendedores en siguiente diálogo: «Dios te dé salud para enterrar a todos los tuyos», exclamó uno de ellos. «Amortajado te veas», le respondió el otro. Y seguí caminando mientras esas frases resonaban en mi cabeza e intentaba descifrar cuál sería el alcance en cada uno de los comerciantes.




Porfiada

30.1.20



Me demostró que estaba convencida a quitarse de en medio cuando le pregunté qué hacía subida en el taburete. «Quiero suicidarme», declaró con determinación. Entonces entendí que el ser humano es obstinado y que al suicida le corresponde una variante de esto. «No hay altura para hacer lo que piensas», le sugerí. «No importa, me lanzaré cuantas veces sea necesario», me respondió. «No será suficiente, lo sabes». Abundé en mi razonamiento. «Entonces me mataré de aburrimiento». Abatido abandoné la escena.



Silencios

29.1.20



Paolo Mantegazza recomienda: «Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas». El mutismo a veces es camino para llegar a lo que importa y que no está en nosotros sino en el mundo que nos rodea.



En la frutería

28.1.20



Atif es un joven paquistaní cuya mirada recuerda las grandes llanuras que recorre el río Indo. Vivaracho y feliz trabaja en el negocio de la fruta donde suele caer simpático entre las personas que acuden al comercio, en su mayoría mujeres a quienes habla con aroma a clavo y canela. Tras una ausencia de algunas semanas me contó que estuvo viajando en el barco del amor con su novia. 

Un día su rostro entristeció y antes de desaparecer de la tienda me detalló: «estaba confundido, no sabía amar; ahora tengo que aprender». 

Su compañero me reconoció que la chica lo había dejado y él marchó lejos para olvidarla.

Amartelados

27.1.20



No es el amor del creador hacia su obra, es el idilio surgido entre el lector y lo creado lo que verdaderamente importa.



Agorera

26.1.20



A Casandra le daba miedo pensar en el futuro incierto porque era como construir una realidad que hasta ese momento no existía. Ella no adivinaba el porvenir, lo erigía. Y aun así era incapaz de creerse a sí misma en su narrativa adivinatoria.



𝙄𝙧𝙧𝙖𝙯ó𝙣

25.1.20



¿Si la duda es razonable la certeza es una sinrazón?



Pedagogos

24.1.20



Si la escuela cultiva el ingenio y cuida el talento frente a la memorización, tendremos seres que aspiran a la libertad y no mentes llenas de simpleza.



Lustre

23.1.20



Toda apariencia es recubierta con un barniz de realidad para recubrir lo verdadero.