De triunfos y derrotas
4.6.26
Que la vida nos defraude no significa que debamos extraviar el pensamiento. La decepción hiere, rompe expectativas, empobrece la fe en ciertas cosas, pero no tendría por qué obligarnos a confundir la lucidez con la derrota. Hay desengaños que no salvan pero enseñan; no reparan pero dejan una claridad que antes no poseíamos. Tal vez por eso incluso una desilusión conserve algún valor aunque ya no sea para quien la sufrió. Puede valer como advertencia, como experiencia transmitida, como resto de verdad útil para otra persona. Hay fracasos que no redimen a quien los padece pero sí dejan un conocimiento que no debería perderse. La desilusión no siempre nos salva aunque a veces salva una verdad.
Etiquetas: análisis, comentario, derrota, lucidez, reflexión
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 apostillas:
Publicar un comentario