Fuga de cerebros

14.3.10



Dejó de pensar en el preciso instante que, cautivado por una idea seductora, huyó con ella.



7 apostillas:

María dijo...

Esta es, de las geniales, FRANCISCO.

Y sólo se me ocurre decirte...
Que fueron felices y comieron perdices...

Es que mi cerebro, ha sido cautivado por alguna de esas ideas seductoras y... ha dejado de pensar. ;-)


Muchos besos y feliz domingo.

Joselu dijo...

Las ideas suscitan escasa voluptuosidad allí donde es más necesario, así que no imagino un final feliz o al menos no intuyo una temporada demasiado sensual.

Blanca dijo...

Qué preciosidad, esta y la anterior.

Preciosas-

Un Saludo .

Antero dijo...

Genial reflexión.

Y más genial aún la maestría con que logra que el lector quede reflejado en este espejo-pensamiento.

A mí, particularmente, más que Freddy Kruger o la Pantoja recién levantada, me aterran las personas que seducidas por una idea dejan de pensar. Han escrito páginas muy negras en la historia de la humanidad.

Un fuerte abrazo.

Juan Poz dijo...

Sin embargo, José Bergamín sostiene, en uno de sus aforismos, que "al que se le mete una idea en la cabeza se vuelve loco. Las ideas no deben meterse en la cabeza, sino salir de ella. Salir corriendo, fugitivas. La cabeza no es una madriguera".
En cualquier caso, espero y deseo que fuera una idea "peligrosa", las únicas a las que puede llamarse ideas, según Wilde.
¡Qué envidia, tu historia, para quienes sufrimos lo nuestro a la hora de pretender relacionarnos con ellas, tan esquivas, tan elatas!

El futuro bloguero dijo...

Hizo bien, ante las grandes ideas, lo mejor es sucumbir

Maria Coca dijo...

Pues si que le sedujo la idea... Qué pérfidas son las ideas!!!!

Besos lunáticos.