El yo juzgado

5.6.26


Nadie se inventa a sí mismo desde cero. Cada vida comparece en el mundo ya rodeada de nombres, expectativas, clasificaciones y prejuicios. Antes de que uno pueda decir yo, la sociedad ya ha pronunciado sobre él un veredicto. Le asigna un lugar, una posibilidad, un límite y hasta una forma aceptable de existir. Por eso pensar críticamente no es solo tener opiniones, sino descubrir la sentencia previa que nos habita. Reconocer de qué modo hemos sido leídos, reducidos o encauzados antes incluso de elegir. Solo a partir de esa lucidez comienza una libertad menos ingenua: la de dejar de obedecer sin saberlo. La crítica empieza cuando uno oye el veredicto que llevaba dentro.




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