Narrativa interior

1.6.26


Habita en cada ser humano una voz que no calla aunque no siempre hable con claridad, ni con justicia, ni con verdad pero que persiste. Comenta, interpreta, corrige, anticipa, recuerda e imagina. Es una voz monologada, incesante, que acompaña la vigilia y a veces hasta el sueño y que va escribiendo, sin descanso, la gran ficción de nuestra vida.

No vivimos solo lo que nos ocurre también el relato que elaboramos con ello. Cada herida se vuelve argumento, cada deseo se disfraza de destino, cada fracaso busca su coartada, cada alegría su pequeño mito. La conciencia no se limita a registrar el mundo, lo narra. Y al contarlo, lo modifica. Por eso rara vez habitamos la realidad desnuda. Habitamos, más bien, la versión interior que vamos construyendo para sostenernos dentro de ella.

Tal vez una parte decisiva de la existencia consista en advertir que esa voz no siempre es inocente porque nos protege pero también nos engaña. Nos da continuidad y a veces nos encierra. Gracias a ella logramos soportar el caos y confundimos con frecuencia lo vivido con lo imaginado. Entre los hechos y nosotros se interpone siempre esa escritura secreta. La vida sucede una vez y nuestra conciencia la noveliza sin descanso.


0 apostillas: