Raudas
8.6.26
Las cosas buenas pasan pronto porque el tiempo no pesa igual en la dicha que en el dolor. Cuando algo nos gusta de verdad, el instante se desliza. Ocurre como en la infancia, al tirarnos por un tobogán o al comernos un helado que sabíamos delicioso y, precisamente por eso, se terminaba demasiado rápido. La felicidad no alarga el tiempo: lo precipita. Lo mejor de la vida casi siempre tiene la velocidad de lo que no querríamos.
Etiquetas: análisis, comentario, cosas, vida
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