Magnetismo

1.12.05


Un estudio científico señala que los poetas y los artistas plásticos son más proclives a convertirse en ‘imanes sexuales’ que hombres de otras profesiones. Además, su creatividad y pasión los convierte en verdaderos fogosos amantes. Al parecer a las mujeres les atraen más este perfil de hombres: creativos, bohemios, incluso más desleales e infieles que el resto.

Así que chicos, manos a la obra. Hay que ponerse a escribir versos o crear obras de arte.

El síndrome del pez volador

29.11.05




—Estoy harta de ser mujer —me confesó Lucía—. En la próxima vida me pido ser hombre. Deberíamos ser como algunas especies de peces tropicales que tienen una cierta flexibilidad en cuanto a su determinación sexual.
—¿Y cómo es eso? —pregunté intrigado.
—Ocurre, por ejemplo en una especie de peces voladores, que son machos en la primera etapa de su vida y luego cambian a hembras.



Sin palabras

20.11.05



Casimiro había madrugado y pasó el día habla que te habla, en un monólogo interior. Había estado solo toda la jornada mientras escuchaba sus pensamientos sin abrir la boca, pero no tenía la sensación de silencio, sino la de haber hablado mucho. Por eso cuando sonó el teléfono, a esa hora en la que pone el día su luz de cierre, apenas pudo mantener una conversación porque no reconoció aquel sonido como su voz propia.



El corazón ‘partío’

19.11.05

— ¿A quién quieres más a tu ordenador o a mí?
—Son amores distintos.

Desamor

18.11.05



Todavía busco tu lágrima. La que rodó por tu mejilla que manó de tu lagrimal e inundó tu cristalino cuando tu corazón se apenó por la palabra hiriente que sonó a no.

Malditos roedores

17.11.05



Una de las plagas bíblicas que circulan por Internet es esa maldición de cadena de correos que viene a justificarse con algo así como: “Pide un deseo. Envía este mensaje a 10 personas en el plazo de una hora. Si lo envías, tu deseo se realizará. Si no lo envías, sucederá lo contrario a tu deseo... luego me dices qué pasó”.
Pero claro y si no pido un deseo y envío el mensaje, ¿se cumplirá mi no deseo? Y si no lo envío ¿cómo me sucederá lo contrario de un no deseo? Y por último, ¿cómo cuento que me sucedió un no deseo y qué no me sucedió?
Esta noche no duermo.

Parto

16.11.05



Salí del metro en Urquinaona y miré a mi alrededor. Durante un instante permanecí erguido y quieto. Después me pregunté: ¿el mundo es esto?

El olor de la guayaba

15.11.05


El aroma que desprende la guayaba a nadie deja indiferente, mientras para unas personas su olor es seductor y agradable, otras no lo soportan. Suele suceder igual con algunas relaciones humanas. ¿Será que todo es pura química?

La medusa

14.11.05




Me dijo: «mírate en mis ojos». Y quedé petrificado.



Historial de quejas

13.11.05


Hace tiempo que no me dices nada bonito.
No me tienes en cuenta.
Nunca me dices lo guapa que estoy.
Nunca hacemos nada juntos.
No atiendes a lo que te digo.
Nunca me haces caso.
Cuánto me has echado de menos.
He renunciado a cambiarte.
No valoras las cosas que hago.

Caídos por la patria

12.11.05

Han muerto seis obreros de la construcción tras caerles encima una estructura cuando construían un tramo de la autovía del Mediterráneo. Para ellos no habrá funerales de estado, ni medallas, ni discursos, ni le rendirán honores las más altas instancias. Porque ellos con sus rudas manos de obreros no hacen patria, sólo carreteras.

Resignación

11.11.05




Sentado junto a mí en el banco del parque aquel hombre me confesó: en mi juventud traté de cumplir con la máxima que escribió Baudelaire hay que ser sublime sin interrupción. El paso del tiempo, que todo lo simplifica, me ha hecho un ser corriente, fragmentario y contradictorio.


El empleo

10.11.05


Diego entró a trabajar en una planta de hormigón porque ya tenía edad como para ganarse la vida. Su padre le había buscado aquel empleo después de hablar con uno de los jefes de la empresa con el que mediaba cierta amistad.
Polvo, ruido y sudor. Muchas horas entre rudos operarios pasó Diego hasta comprender que aquello no era los suyo. Claro que el grupo de verbena con el que actuaba como guitarrista cada fin de semana no daba para mantener una casa con dos niñas y una mujer.
Diego pensó en marcharse pero antes decidió que lo echaran para pedir una indemnización. Al menos no se iría con las manos vacías, se dijo. Activó un plan de protestas. Primero fueron unos auriculares para el ruido, después unas mascarillas para el polvo, botas y mono de trabajo nuevo. Los descansos respetarlos. Así hasta elaborar una larga lista de reivindicaciones que le fueron satisfechas. Pero no lo despidieron.
Pasado un tiempo el sector de la construcción de la zona tuvo un periodo que los economistas llaman de rescisión y la empresa comenzó a desprenderse de personal. Diego pensó «esta es la mía» y no fue así. Tras una primera oleada de despidos él continuó en la planta. Las ventas siguieron su descenso y aumentó el personal que fue a la calle, pero Diego permaneció allí ante el inminente cierre de la empresa.
Un día fue citado junto al último compañero que permanecía contratado. Diego, al fin, sabía lo que se avecinaba y esperaba desde hacía tiempo. Un ejecutivo les ofrecía dos alternativas: despido e indemnización o traslado. El otro obrero escogió por la segunda opción. Diego eligió la indemnización.
La empresa trasladó al compañero de Diego a una planta filial que estaba a 300 kilómetros de distancia. A Diego lo dejó, hasta el día de hoy, como único empleado y jefe del empleo del que siempre quiso marcharse.

El príncipe y el mendigo

9.11.05



Amalia nació cuando Leonor. Su madre es desempleada y su padre trabaja como temporero. Como Leonor, Amalia tendrá todo el cariño de sus padres y poco más. No tendrá una vida de lujo y parabienes. No tendrá un predestino, ni reinará en ningún otro lugar que no sea el corazón de quienes la puedan querer.
Podemos pensar que es el azar aquello que nos sitúa en un lugar u otro, pero hay voces que no dejan de decir que existe una determinación social aplastante.

Pellejo

8.11.05

La serpiente mudó de piel y creyó que era otra. Los cambios nos obligan a renovarnos y a pensar que somos distintos.

Primero de mes

7.11.05



Como cada primero de mes Úrsula va a ingresar el correspondiente dinero para pagar la hipoteca de su piso, hábito que si no lo remedia un golpe de fortuna deberá repetir durante varios lustros. Como cada primero de mes Úrsula debe enfrentarse a una larga cola de personas en parecidas circunstancias a la suya y con similares estados de ánimo. Como cada primero de mes Úrsula pasa, ensimismada, un buen rato mientras le toca su turno en ventanilla y repasa los quehaceres de ese día. Como cada primero de mes Úrsula, para distraerse, lee los carteles que cuelgan de las paredes del banco: ‘Colabora en la campaña contra el hambre en África’. ‘Ayuda a la Asociación Española Contra el Cáncer’. ‘Apadrina un niño’. ‘Deja tu donativo para una oenegé’. Como cada primero de mes Úrsula piensa que con los intereses que le cobra su entidad bancaria ya podían repartir sus beneficios entre tantos necesitados.

Mariposas

6.11.05



En un rincón de la casa, aislado de las miradas, hay un tazón lleno de aceite usado. Navegan sobre ese negro mar, como oscuros veleros, algunas lamparillas prendidas. Una por cada familiar difunto: una por cada ser ausente. Cada año se renueva la liturgia de las candelillas. Los que ya no están, llamados por las pequeñas lenguas de luz, se citan a beber de las llamas de las mariposas reunidos en derredor. Los imagino de vuelta a la casa que ocuparon y en la que sintieron penas y alegrías, dudas y certezas. Los oigo charlar de asuntos diarios y del tiempo agotado. Un día seremos como una de esas pequeñas lenguas de fuego. Después nada.



Infanticidio

5.11.05



Robarle la infancia a un niño es como matarlo. Crecerá pero nunca más volverá a habitar ese tiempo. Es lo que ocurre con una moda que denominan ‘tweenagers’ (entre edades), niñas –principalmente– dedicadas a ser artistas y famosas. Detrás la ambición desmedida de unos padres sin escrúpulos y los intereses de la empresas en adiestrar consumidores lo antes posible. La conclusión es que los pequeños siguen estas modas y pierden un tiempo precioso irrecuperable que los hace mayores sin haber sido niños.
Y las televisiones, donde tanto se habla de proteger a los menores, programan esos espacios en la franja horaria de los adultos, donde hay cortes publicitarios para el consumo de adultos. ¡A la cárcel deberían ir todos!

Otra vida

4.11.05



− No le tengo miedo a la muerte − me dijo con aplomo −. Si acaso me asusta pensar que en la otra vida las mujeres no tengan sexo.

Disyuntiva

3.11.05


Según los psicólogos a muchas mujeres una relación estable no las satisface sexualmente y una inestable las deja insatisfechas emocionalmente. Al parecer se debe al papel de ‘supermujeres’ que han adquirido y por el que no puede prescindir del trabajo, descuidar a los hijos, la casa, la pareja, los padres y cuidar su aspecto físico. Me temo lo peor.

Patio de vecinos

2.11.05



Cometo un pecado (todos los días peco, dónde si no se va a estar más a gusto que en el infierno). Me pongo a visitar bitácoras o ‘blogs’. Considero un pecado perder el tiempo. Es como para un millonario perder dinero.
Me apesadumbro por el estado de ánimo general que me da este juego llamado ‘blogosfera’. Cada día soy un conectado a Internet por la libertad mental que me da –aunque esté atado a la tecnología-, pero el mundo de los ‘blogger’ se parece mucho a un patio de vecinos. Sé que hay algunas cosas buenas y otras interesantes, otras hasta sinceras, pero en general es como la realidad que me rodea todos los días: mucho protagonista, mucho gurú, mucho ego.
Y perdonen las molestias.

Ex cátedra

1.11.05



«A los hombres no hay quien los entienda». Así hablaba una mujer casada siete veces y divorciada igual número. Se podía decir que en su sentencia había causa de conocimiento.

Despedida

31.10.05


Hace unos días dejé mi viejo coche en un desguace. Todavía no me he repuesto de su pérdida. Cuando nos despojamos de aquello que nos roza la piel sentimos como si parte de nosotros se despegara también.

La otra mitad

30.10.05



− A mí me ocurrió al revés − me comentó −. Fue ella la que se llevó mi corazón cuando me sonrió.

Mitades

29.10.05



Una antigua sentencia oriental afirma que el hombre que hace sonreír a una mujer consigue la mitad de su corazón. Nada dice de la otra mitad.

Legalidad

28.10.05



El chico se acercó a la barra del bar y pidió un cubata. La camarera le indicó un cartel.
− ¿Sabes qué pone allí? No puedo servir bebidas alcohólicas a menores de edad.
− Vale, dame un coca cola − pidió el chaval sin inmutarse.
Tras coger su consumición se sentó en una mesa con otros muchachos de su edad y encendió un cigarrillo mientras escuchaba a un humorista que no paraba de hacer chistes sobre cómo consumir toda clase de drogas.

Apariencias

27.10.05



Ser como un iceberg que no descubre lo que esconde bajo la superficie del agua. Mostrarse sencillo y no llamar la atención aunque ocultemos los más grandes secretos.

Sin solución

26.10.05

De niño ya me lo decían: tú lo que tienes es mucha boca. Siempre me caían encima todos los tortazos. Y sigo en lo mismo pero en vez de hablar, lo que hago es escribir más de la cuenta. Algunos individuos no tenemos remedio.

Suspicacia

25.10.05

Conocí a un tipo que solía utilizar dos relojes de pulsera de manera diaria. Decía no fiarse de que le escamotearan su tiempo.

¿Inteligentes?

24.10.05


Afirman que si a un bebé de la Edad de Piedra se le pudiera transportar hasta la época actual y se le educara igual que a los niños de hoy en nada se diferenciaría, cuando creciera, de las personas de ahora.
Lo que nos ha hecho evolucionar respecto a otras especies, incluso tan cercanas como el chimpancé, ha sido el intercambio de conocimientos y de información. Cada día estoy más contento que exista Internet, aunque no me falten motivos para lo contrario.

El heredero

23.10.05


Sé que la imaginación popular viaja muy lejos, a veces lejísimo. El otro día en una cafetería mientras esperaba para desayunar no pude sustraerme de una conversación que mantenían dos mujeres mientras comentaban una noticia de actualidad.
− Va a ser niño − afirmó una de ellas.
− ¿Y tú cómo lo sabes? − preguntó la otra.
− Tengo mis fuentes y son fiables. A la princesa le han practicado algo de técnicas de manipulación genética para que sea niño.
− ¡Qué barbaridad! Eso es algo machista ¿no?
− Es para evitar un problema constitucional por eso de la ley sálica.
− Ya, pero no deja de ser una discriminación de género.
En ese momento el camarero interrumpió mi escucha.
− ¿Qué va a tomar? − me interrogó.
− Lo de siempre.

Mañana voy al médico

22.10.05

Nunca te acostarás sin saber una cosa de más, me repetían de niño. Y hoy he descubierto que puedo ser más un ‘geek’ que un ‘nerd’ o un ‘friki’. Esta noche no duermo tranquilo y mañana, sin falta, tendré que ir a ver a mi médico de cabecera.

Reconocimiento

21.10.05

–A un tipo que se llama Fernando Alonso por correr mucho con un coche le dan el premio Príncipe de Asturias. En cambio, a mi hija, que es gimnasta desde niña, que entrena hasta ocho horas diarias, que casi si la vemos, no le dan ni las gracias. Y cuando hablo de mi hija hablo también de sus compañeras o de otros atletas anónimos, de los corredores o de los ciclistas. Eso sí es sacrificio y eso sí es deporte.
La escucho en silencio.
– ¿Pero en qué país vivimos?
–En este –le digo –. Y se marcha.

La cita

20.10.05


Ella necesitaba amor. Él sólo quería sexo. Los dos se demostraron lo contrario.

Leyenda oriental

19.10.05


Cuenta una leyenda oriental que, cierto día, se cerraron las puertas del Paraíso y que todas las oraciones de los fieles no lograron hacerlas abrir para que pudieran entrar las almas que trasmigraban de este mundo. La preocupación y los rezos fueron en aumento, igual que las almas de los difuntos que, desorientados, bajaban de nuevo al mundo con la importante crecida de almas en pena. Llegado un momento tal, el punto crítico del fluido inmaterial de almas, superó en mucho al de cuerpos materiales y colapsó la vida. Desde entonces La Tierra está habitada por fantasmas.

Discusión matrimonial

18.10.05


− Mira Pepe tú no sabes lo difícil que lo tengo para llegar a fin de mes con lo que tú me das − la mujer hizo una pausa −. Por todo, ya te digo, no sólo es por el dinero, es la casa que le hacen falta unos arreglillos − sollozó sincopadamente −. Y luego está lo de la niña que se ha empeñado en trabajar de camarera en un bar de noche, para volver a las tantas. Y tú que nunca me ayudas, te callas y dejas las cosas correr. Pero a mí se me fríe la sangre con cosas como esta, qué quieres que te diga.
La mujer sacó un pañuelo de papel del bolsillo y se apretó las aletas nasales para proseguir con su retahíla de lamentaciones.
− Y de tu hijo mayor qué me dices. Va a dejar los estudios porque primero está lo de estabilizar su relación de pareja. Desde que conoció a esa tiene el juicio en otra parte, no se da cuenta dónde se mete.
Un tumultuoso silencio se acercó hasta el lugar donde estaba la mujer que se retiró unos metros. Puso cara de circunstancias, es decir, se apenó mientras pensaba «bueno mi Pepe ya tiene otro más con quien hacer amistad». Cuando el cortejo se marchó pasó el pañuelo de papel por la foto que había en la lápida.
− Tú siempre tan callado y dándome la razón como a las tontas − y se despidió.

Reconocimiento

16.10.05


–A un tipo que se llama Fernando Alonso por correr mucho con un coche le dan el premio Príncipe de Asturias. En cambio, a mi hija, que es gimnasta desde niña, que entrena hasta ocho horas diarias, que casi si la vemos, no le dan ni las gracias. Y cuando hablo de mi hija hablo también de sus compañeras o de otros atletas anónimos, de los corredores o de los ciclistas. Eso sí es sacrificio y eso sí es deporte.
La escucho en silencio.
–¿Pero en qué país vivimos?
–En este –le digo–. Y se marcha.

La cita

15.10.05


Ella necesitaba amor. Él sólo quería sexo. Los dos se demostraron lo contrario.

Inmóvil

14.10.05


Lo confieso, no tengo móvil. Se trata de una medida de autodefensa y preservación de la salud.

Viernes

13.10.05


Los viernes son metafísicos. Plantean la palpitación de la semana y nos hunden en su esencia. Cumplimos con la semana porque creemos que el viernes nos traerá una playa desierta, la cima de una montaña que domina el horizonte, un bullicio de bares o un sofá sin estrés. Pero ahonda en nuestro autoengaño más que ningún otro día. Llegado el viernes ya no sabes dónde estás si frente a la fiesta que oculta otra semana o en la despedida de los días laborables.

La conjura de los necios

12.10.05


El título de la sorprendente obra de John Kennedy Toole me anima a escribir este comentario. Quizás la metáfora cervantina de la lucha contra los molinos de vientos no sea otra cosa que la pelea diaria contra la necedad y sus actores: los necios.Ese dicho que refiere que no hay algo más peligroso en el mundo que un tonto con mala leche, no viene más que a ponernos en guardia sobre la necesidad de tomar conciencia que los imbéciles son mucho más dañinos de lo que nos creemos. Hay quien afirma que su peligrosidad radica en que son mayoría.

Cavila

11.10.05


Lao Tse refiere en el Tao que “todo el universo ha sido creado de la nada”. Después de leer esto puede uno vivir tranquilo sin reformular su estrategia vital.

Reencuentro

10.10.05


Dos antiguos amantes se volvieron a encontrar en una cafetería después de muchos años. Tras intercambiar información sobre sus vidas él confesó:
─Contigo me equivoqué, nunca debía haberte dejado.
Ella lo miró dulcemente para tranquilizarlo.
─No, no te equivocaste. Acertaste por mí y me diste la oportunidad de conocer y querer a otros hombres.

El arte de la guerra

9.10.05


En cierta ocasión leí en un viejo tratado sobre la guerra lo siguiente: Nunca trates a un enemigo como tu enemigo –aunque tampoco debes dejar de pensar que lo es–, le darás la ventaja de fortalecer su espíritu. Relaciónate con él de manera que tú aparezcas relajado y amistoso, confundirás sus pensamientos y debilitarás sus convicciones: dudará en atacarte.
Siempre he pensando que una sonrisa desarma al más pintado.

¡Que viva España!

8.10.05


Un amigo que viajó recientemente a Dinamarca me cuenta como anécdota que mientras cruzaba por un zona rural vio, junto a unos saquitos de patatas, un tarro de cristal con las monedas que la gente deposita tras llevarse el producto que se expone en mitad del campo. Ese día leo en un diario que el propietario de un bar, aprovechando que le han robado dos máquinas tragaperras termina por robarse él mismo el resto de enseres del establecimiento. Todavía nos diferencia del resto de Europa la tradición picaresca del siglo de oro español.

La física del amor

7.10.05


Las fuerzas de Van der Waals se definen como atracciones débiles de corto alcance entre átomos de carga eléctrica opuesta. Algo parecido ocurre, con el tiempo, entre algunos amantes.

Colegas

6.10.05


−¡Antonioooo! ¡Qué a gusto vives, cabrón!
−¡Tú si que vives bien, bribón!
−Bueno, que te vayan dando mucho por culo.
−Y a ti que te la pique un pollo.

Sexualidades

5.10.05

El jerbillo es capaz de copular con cien hembras en una hora, el hámster 65 en el mismo tiempo y el león hasta 157 veces en 55 horas. El rinoceronte tiene cópulas de hasta dos horas. El acto sexual del insecto palo dura diez semanas sin interrupción.Los humanos pensamos que descubrimos la sexualidad como placer pero después de ver a los animales es mejor ponerlo en duda.

Déjà vecu

4.10.05

Me confesó: “a veces parece que uno ha vivido tantas vidas en una sola existencia”. Por qué me dices eso, le pregunté.
Tras mirarme en silencio, con la mirada ausente durante un momento, me contestó: “son como retazos que me llegan de mi pasado. Un flash repentino que me devuelve una imagen en la que no me reconozco y, sin embargo, protagonicé”.
Callé por un instante y como para calmar su angustia le dije si se arrepentía de algo. Entonces sonrió: “no, ni mucho menos, pero es tan inquietante esa imagen de extrañeza que, a veces, dan los recuerdos sobre uno mismo”.

Los límites del corazón

3.10.05


Marco Aurelio otorgaba a los amantes de su hermosa esposa Faustina los mayores honores, según cuenta su biógrafo Juluis Capitolinus. Con la debida distancia, he conocido a personas que obraban semejante parecer ante las infidelidades de su pareja. ¿Habrá que reconocer, acaso, que hay personas capaces de amar más allá de donde se detiene la mayoría?

Lo inesperado

2.10.05

Apenas contaba nueve años. Una mañana de domingo fui, con un grupo de vecinas mayores que yo, hasta el cine para comprar una entrada. Mi corazón alborozado caminó por las calles llenas de luz y se emocionó ante la cita de la tarde cinematográfica. Llegamos juntos a la taquilla del cine y cada uno compró sus localidades.
A la vuelta feliz como un niño que cumple su deseo decidí tomar un camino de vuelta casa diferente a la pandilla de jovenzuelas que me acompañaban. Tenía tanta prisa por llegar que me planteé echar por el trayecto más corto.
Había dado apenas unos pasos cuando un chaval, algo mayor que yo, interrumpió mi caminar. Me preguntó qué era lo que ponía en las entradas que llevaba en la mano. Con toda mi ingenuidad desplegué las papeletas y me dispuse a leer las letras impresas. No me dio tiempo a terminar la lectura. Los tiques volaron de mis manos.
Mi alegría desapareció de repente. Rompí a llorar mientras intentaba alcanzar al ladrón que pronto desapareció en una encrucijada de callejuelas. Mi desconsuelo fue a más igual que mi llanto.
Sin saber cómo se acercó a mí una mujer y me preguntó por mi compungido estado. Tras contarle mi desventura la señora identificó al muchacho, me pidió que me tranquilizara y me llevó hasta la casa de aquel joven.
Al llegar a una vieja casa, la mujer interrogó a una joven que cuidaba un bebé, sobre unas entradas de cine, y ésta le señaló que estaban en el poyo de la chimenea. La chica contó que su hermano acababa de traerlas y que se las había encontrado. Recuperada la papeleta la mujer me acompañó y cuando estaba cerca de casa me dejó ir.
Aquel día aprendí, en una sola lección, no a confiar ni a desconfiar de mis semejantes o del destino, sino a esperar lo inesperado.

Disfraces

1.10.05

Un día leí un proverbio indio que decía: “no olvides que debajo de tu ropa estás desnudo”. Bajo las apariencias no somos muy distintos.

Corral

30.9.05


El cacareo político cada vez es mayor. Insoportable.

Siesta

29.9.05


Me cuenta un conocido que ha aprendido, tras el almuerzo, a echar la siesta mientras ve los anuncios de televisión. Me dice que como la publicidad cada vez se parece a sus sueños, al despertar es como si viera cumplidos sus deseos. Supongo que debe ser así y algunas mujeres cambiarán a sus ‘hombres’ porque no saben manejar la lavadora; otras se reirán mientras se demuestra que ‘ellos’ saben hacer dos cosas a la vez: el café y multiplicar la tabla del uno. Habrá madres que puedan quitar de la cabeza a sus hijas las tonterías que aprenden en televisión con un desparasitador y padres que hagan la comida y frieguen los platos. También como hay una edad para todo, la hay para tener una determinada marca de automóvil.

Mochilas

22.9.05







Los he visto esta mañana. En sus ojos había un temblor que ya no recordaba. Una sensación de desamparo ante el mundo lleno de rostros y ambientes desconocidos; un miedo transfronterizo. En las pesadas mochilas que cargaban sus espaldas: libros de texto, cuadernos, lápices de colores y un bocadillo. 

Ahora, pasado el tiempo, pienso que a la escuela habría que ir con un solo libro en la cartera, ese que se titula ‘El cuento de la vida’ y volver a casa con la lección bien aprendida sobre las trampas del deseo, el amor y desamor, el descuento del tiempo, el ilógico destino humano, la enfermedad y la vejez, la especulación de la fe. Regresaríamos sabios, aunque eso sí perderíamos el sentimiento ingenuo.

Frase

21.9.05



El escritor David Leavitt señaló: «Los que tienen inclinaciones artísticas alquilan cámaras de vídeo, hacen sus películas y declaran que el lenguaje escrito pronto se degradará, pues sólo sirve como vehículo de nostalgia.» ¿Habrá pensado alguien que vivimos un mundo de puro efectismo, decadente y resignado?



Oficio

9.9.05



Trabajo como Ángel de la Guarda a turno corrido de veinticuatro horas y no tengo vacaciones. Mi contrato es eterno. No estoy afiliado a ningún sindicato ni adscrito a ningún convenio colectivo y mi jefe es divino, aunque no me paga nada. 

Mi labor consiste en ver sin tocar, oír sin hablar, guardar sin proteger, predecir sin avisar, soportar sin sufrir; percibir los sentimientos sin sentir. 

Estoy cuando despierta el día del que va a trabajar, junto al suicida en el momento antes de colgarse en el vacío, al lado del niño que gime tras dieciséis horas de trabajo, cuando grita la parturienta, en el paroxismo de dos cuerpos amándose, en la oscuridad del insomne, cerca del viejo solitario que se arropa con recuerdos, atento a quien ríe despreocupado y en el miedo infantil por el distanciamiento maternal. 

Oigo los pensamientos del asesino antes de matar, miro cómo oculta el ‘dinero negro’ el mafioso, me acerco al presidente de una nación cuando piensa su poder y al magnate cuando se siente todopoderoso. 

Escucho el golpe sordo de un cuerpo cuando cae al suelo desde un andamio, la agonía del enfermo, el pensamiento de aquel que llaman loco, la bofetada en la cara a una mujer, el dolor de un amante abandonado y la amargura de la violada. 

Sé del absurdo deambular del toxicómano, del fanatismo del terrorista, de la impotencia del parapléjico tras un accidente y del dolor de la misma muerte. También estoy al corriente de la emoción del enamorado y del que se sabe alegre. 

Y nada puedo hacer si no pasar como un ángel.

Amigos

3.9.05

«Ninguna amistad soporta un dosis exagerada de franqueza», escribió en cierta ocasión el filósofo Émile Cioran. De ser cierto este axioma debería reconsiderar todas las relaciones amistosas mantenidas hasta ahora.

Paseo


Caminaremos por la suave arena del rebalaje como si el tiempo no existiera. Te contaré cosas de cómo siento el mundo en un largo paseo mientras las olas bañan nuestros pies descalzos. La sensación de arena húmeda en la planta de los pies provoca momentos de sinceridad, nos desnuda de fingimientos y no impele a contar intimidades y sueños nunca confesados. Esta arena seguirá aquí cuando no estemos nosotros. El infierno no existe y en el cielo seremos todos ángeles. Los huesos se acortan con el tiempo por eso las personas mayores son más bajas. Los peces no duermen porque no tienen cama.


(Elvira, 8 años)

Renovación del DNI

2.9.05


Tras fijarme que tenía caducado el Documento Nacional de Identidad desde hace veinte años, he tomado la drástica decisión de renovarlo. Sobre todo porque no acababa de reconocer al tipo de la foto. Un examen de conciencia ciudadana me encaminó hacia la Comisaría de Policía.
−Buenas.
−Dígame.
−Es aquí para renovar el carné.
−Sí.
−¿Qué hace falta?
−Dos fotografías y el carné antiguo.
−Tome.
−¿Es usted Juan Pérez Martínez?
−No estoy seguro.
−¿Cómo dice?
−Que a veces siento que no soy esa persona.
−Un poco de seriedad, eh.
−Es por mi enfermedad.
−¿Está usted enfermo?
−Sí. Tengo un trastorno bipolar serio.
−¿Eso que es?
−Que unas mañanas me siento bien, como el del anuncio del donut, y otras todo lo contrario. Por eso no sé si soy yo u otro.
−Pero ¿usted cambia de apellidos durante el día?
−No.
−Pues entonces usted es este.
−Vale, si usted lo dice.
−¿Es hijo de Juan y Juana?
−De Juana sí, porque me crió, pero de Juan no sé.
−¿Cómo que no sabe?
−Es que yo tengo varios padres.
−A ver, explíquese.
−Sí porque a mi madre le hicieron varias transfusiones sanguíneas durante el embarazo.
−Eso no cuenta. Su padre es Juan y ya está.
−¿Vive en la calle del Agua número 7?
−No, se llama calle Sequía, le han cambiado el nombre; como no llueve.
−Oiga me está usted impacientando.
−Disculpe, es por culpa de mi falta de identidad que caducó hace veinte años.
−Ya veo. Ande, deme el dedo índice de la mano derecha.
−Ese no. ¿No le importa que sea el de la izquierda?
−Me parece que usted y yo vamos a acabar mal. Muy mal.
−No se ponga usted así, hombre. Se lo digo porque el derecho, como lo utilizo mucho para señalar, lo tengo un poco gastado e igual las dactilares salen un poco cubistas.
−¿Acaso tengo cara de tonto? ¡Traiga acá el dedo ahora mismo o se lo corto!
−Vale, no se me irrite que igual le afecta el síndrome scriba infensus.
−Quiere dejar de decir chorradas de una vez. Y ahora deme el pulgar.
−Sabía usted que gracias a que el pulgar se opone a los otros cuatro dedos hemos podido evolucionar. Sin él ni usted ni yo sería lo que somos.
−Me tiene harto. Son 6 con 45 euros.
−Ah, pero hay que pagar por tener identidad.
En ese momento observé como la cara de aquel hombre enrojeció hasta un color rojo sanguina. Parecía que sus ojos se le iban a salir y dejó de respirar. Inmediatamente cayó al suelo. Dijeron que era un infarto. Entonces otro señor se me acercó y me dijo:
−Vuelva usted mañana.
Pero no he vuelto, a fin de cuentas prefiero ser un sujeto no identificado.

La vuelta al 'cole'

1.9.05


Después del maestro, al frente sobre la tarima, el resto de la clase estaba por ocupar su puesto en el aula. En primera línea los listos, los que querían llamar la atención, los pelotas, los concentrados, la minoría selecta y aquellos otros que no veían bien la pizarra. En medio la tropa, los tímidos, los del apellido en mitad del abecedario, los compañeros siameses, las sociedades afines y los intereses comunes. En las esquinas los marginados, los desplazados y, junto a la puerta, los que querían escapar pronto de aquella realidad. Al final, los que armaban jaleo, los que no daban golpe, los vagos y maleantes, los insurrectos, los inconformistas, los repetidores, los que persistían en sus errores, los rebeldes y los que se aburrían. No sé cómo me las apañaba todos los años para terminar en la última fila.Y sigo igual, si no qué hago ahora escribiendo este blog mientras paso las páginas de mi tiempo.

Consuelo

9.8.05




Me la encuentro pasado un tiempo tras el accidente de tráfico que acabó con la vida de su joven hijo. Nos saludamos con la mirada porque hay momentos donde sobran las palabras.
−Una pierde a los seres queridos pero no debe perder lo que sentía hacia ellos −me confiesa casi con lágrimas en los ojos−. Cada mañana hago cosas que sé que a él le gustaba verme hacer, no sé algo como sonreír, cocinar, dar largos paseos…
Después hay un silencio.
-Mi corazón ahora es un vaso de agua y su recuerdo como una bolsita de té que mojó para que me impregne de su presencia.



Olvidar un amor

6.8.05


Según una fórmula matemática, el tiempo para olvidar a alguien que nos ha dejado es igual a la mitad del tiempo que hemos convivido con esa persona, pero nunca más allá de tres años. Al parecer es el periodo necesario para que volvamos a querernos de nuevo.

Reciclaje

5.8.05


La música rock surgió bajo el espíritu de la juventud, la rebeldía, la libertad y el cambio de patrones sociales. Fue una bandera para renovar las viejas formas del mundo. En cambio, mientras ojeo un catálogo musical observó que la mayoría de los nombres llevan 40, 30, 20 años en el éxito y la actualidad. Me pregunto entonces si este reciclaje musical se debe a que no surgen nuevos rockeros con aquel espíritu o, simplemente, el dinero da la felicidad, porque jubilarse la mayoría no se jubila.

Leyenda urbana: la medusa

4.8.05


El último mito urbano es el de una niña que murió hace unos días tras ingerir una medusa. La imaginación colectiva lo ha hecho circular a una velocidad inusitada. La versión de lo sucedido, no sé sabe bien en qué playa, es que una niña de corta edad se echó un cubo de agua por la cabeza y la medusa entró por su boca con la consiguiente muerte de la pequeña.

El encuentro

3.8.05


−¿Cómo te va?−. Le preguntó un viejo amigo a otro tras encontrarse después mucho tiempo.
−Dejé a mi mujer después de veinte años y ahora vivo con otra veinte años más joven que yo.
El amigo sonrió.
−Tú sí que sabes, bribón −le dijo−.
−No, no, que va −respondió mientras miraba al infinito−, ahora es cuando no sé nada.

El engaño de las palabras

2.8.05


Conocí en cierta ocasión a dos personas, una creyente y de pensamiento conservador y la otra, agnóstica y liberal. Ambas solía entablar largas y pacíficas discusiones sobre sus puntos de vista, diametralmente opuestos, de la realidad. Nunca dejaron de saludarse, ninguna le deseo mal a la otra ni hizo nada por dañarla y mantuvieron su amistad largo tiempo.
En cambio cada una de ellas hubo de padecer lo suyo, precisamente, entre los correligionarios de sus ideas, aquellos que se suponían más cercanos a lo que ellos pensaban y con lo que estaban de acuerdo. Ambas aprendieron, entonces, a medir al resto de los humanos no por sus proclamas, no por aquello que decían que eran, sino por cómo actuaban.
Cada mañana nos vestimos con un traje de bonitas palabras que lucimos todo el día, pero es al anochecer cuando estamos desnudos y sólo llevamos puesto aquellos actos cometidos.

Recreo

1.8.05


Nos da por pensar que las vacaciones resolverán gran parte de nuestros asuntos pendientes, pero no vemos que somos como el burro tras la zanahoria. Siempre volvemos en septiembre.

Día de playa

30.7.05


La justicia, siempre divina, de la atmósfera pronosticaba un día termométricamente con las isóbaras a fiebre de camello. Discutían los noticieros especializados sobre la proclive tendencia a mantener las presiones atmosféricas en una cotización al alza. Vanesa desayunaba en camisón de seda verde y unas braguitas que amordazaban la frondosidad de su vello pubiano. Sumergía su cuchara sopera en el tazón de leche blanquecina y fresca para rescatar, con distraído automatismo, una buchada de cereales empapados de lácteo dulzor. Las fibras y el budismo eran la última cruzada dietética que se había empeñado domesticar. Pero Vanesa nunca pensaba que estaba comiendo porque le resultaba arduo el proceso combinatorio de la nutrición.

Soñar despierta era un ejercicio emocionante que además le reportaba una súbita belleza a su rostro infantil y maligno (una mezcla, digamos, de chica vamp y Lilí Monster). A pesar de lo enmarañado de su pelo, alborotado por alguna aventura onírica de la noche y del desdibujo de las postreras huellas de maquillaje, conservaba un aspecto vigoroso y fuerte, tan propio de las nativas de Tauro. Pero los 113 grados Fahrenheit de aquella mañana, le habían hecho encajar, súbitamente, una mueca de asombro y de perplejidad, enrareciendo su carita de cera virgen. Este iba a ser un día de calor, de un calor que haría sudar hasta las piedras. Se ordenaron entonces en su mente, mientras alzaba el tazón para finiquitar el asunto del desayuno, las imágenes de su biquini rojo, la arena ardiente, la sombrilla con paisajes de oasis, el chismorrear casi silente de las pequeñas olas, una pareja de delfines gemelos y la línea infinita del horizonte marino de un azulado refrescante. Un calor tontencino iba tomando el día por todas sus arterias y otros conductos de la circulación sanguínea.

Llamaron a la puerta justo cuando la radio anunciaba, el último boletín tórrido que recitaba una oleada de fuego, alcanzando, en esos momentos, la temperatura crítica soportable por la exudación de los cuerpos, situada por ciertos entendidos, no sin polémica, en los 140 grados Fahrenheit. Vanesa entonces perfilaba ante el espejo su ritual de labios y carmín, la malévola constelación de pecas ubicada en sus mejillas, y se alegró, al saber, que había llegado Luis para llevarla. Sólo la retuvieron los cinco segundos imprescindibles del último retoque.

Sorprendida al entreabrir la puerta y no ver a nadie, sólo halló un charco de líquido en evaporación y reconoció las bermudas con dibujos de pececitos tropicales que le regaló a su novio. El calor le había echado por alto un día de playa.

Incruento amor

29.7.05


Por cada amor, cuenta un dicho popular, hay tres desamores. La batalla del corazón no puede ser más cruenta. Hasta acertar con el destino cuántas víctimas se dan en el camino.

Púberes

28.7.05


El tedio, un material consustancial a la adolescencia y una herramienta con la que los jóvenes pueden malgastar todo ese tiempo que les sobra, es un ejercicio necesario para saber, después, qué breve es la existencia.

Un amor equivocado


Dejar el trabajo, los amigos, el lugar que te vio crecer por una pasión amorosa parece todo un gesto romántico y atronador. Pero y si después de todo eso es un amor equivocado el que se escoge, ¿qué nos queda? Sólo quienes han errado en su camino saben reconocer esa huella, porque hay quien es más feliz con la pasión que siente que con el amor que le dan, parafraseando al pensador francés La Rochefoucauld.

Empatía

27.7.05


Alguien me comentó un día que se había dado cuenta de la cantidad de mujeres divorciadas que vivían en su ciudad; estaba en pleno proceso de divorcio. Una amiga me paró en mitad de la calle y me apuntó que los hombres eran infieles por naturaleza; luego, entre lágrimas, me confesó una aventura extramatrimonial de su marido. Un conocido me relató una estadística del color más usado por los fabricantes de coches y el modelo que más se repetía; acaba de comprar uno que encajaba con esos dos parámetros. Mi vecina, después de un saludo efusivo, vino a decirme que había una epidemia de perros en el barrio mientras su caniche se meaba en el pernil de mi pantalón.
Parece, como refiere el dicho popular, que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y descubrimos otras caras de la realidad cuando nos toca padecerlas. Un poco de más alteridad no le vendría mal al ser humano.

Dendrocronología

26.7.05


Igual que los árboles envuelven con anillos el paso de los años, por las veces que hemos amado medimos la edad del corazón.

Dendrocronología


Igual que los árboles envuelven con anillos el paso de los años, por las veces que hemos amado medimos la edad del corazón.

Una marca

25.7.05


Primero fue el hombre metrosexual, después llegó el metroemocional y ahora el vitalsexual. Al final los hombres acabaremos convertidos en un anuncio de colonia.

El beso

24.7.05


Llovía sobre el silencio de la noche coja con mansedumbre y delación, en una noche de mayo cuando todas las puertas se han cerrado. La tormenta del miedo que auscultaba entre los borradores de los sueños, se hacía fuerte y jadeaba. El tiempo era un misterio envejecido como un vino añejo. Entonces la besó en la boca. La besó con un beso apasionado y definitivo mientras su mano derecha agarraba la nuca que tapaba una ondulada melena pelirroja de reflejos oscuros desplegada en el aire de la noche. Sabía que la perdía, que ya la estaba perdiendo desde esa noche desangelada. Sara no entendió el porqué de aquel beso, ni el titilar de las estrellas que asomaban en el silencio como puntitas de cristal, ni la mirada extraña del transeúnte que cruzó aquel instante. Una lágrima andrógina se deslizó por la mejilla de Esperanza mientras recordaba la última escena de la película Thelma y Louise.

Antropofagia

23.7.05


El tiempo me come el corazón y soy una víctima más de la cruel existencia.

Doctor ¿me puede recetar una depresión?

21.7.05


Modelos sociales a imitar

Antonio. Un Guardia Civil dado de baja por depresión que se dedica a hacer chapuzas de fontanería y albañilería. Practica ciclismo y se aplica en pintar cuadros.

Antoñita. Trabajaba de cajera en un supermercado. Está dada de baja por una lesión en una mano. Suele montar a caballo y se va al Rocío un par de fines de semana al mes.

Toni. Es Policía Local. También está dado de baja por depresión. Es corredor de fincas, asiste a clases de Tai Chi y los fines de semana se va de ‘marcha’.

Toñito. Le dieron la baja por una enfermedad reumatoide en una entidad bancaria. Ahora se dedica a rodar cortos cinematográficos. Se le suele ver en bares, cafeterías y ‘pubs’ como lugares que más frecuenta.

Toñi. Maestra. Dada de baja por depresión facultativa. Pertenece a un club de senderismo y cada fin de semana participa en una de sus juergas. Va a clases de baile.

Toñín. Lleva veinte años dado de baja como Policía Nacional por depresión. Acude cada día a un club de aeromodelismo y canta en el coro de una iglesia. No se le conoce otra actividad complementaria.

Antoñón. Vino exiliado de Centroamérica a Europa. Lleva veinte años viviendo de la lástima que da a las administraciones culturales y a los amigos. Es un artista y un perseguido político y huye del trabajo como los lobos del esparto.

Nota.- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

En la cola del súper

20.7.05


- Los medios británicos justifican la ocultación de imágenes de los atentados de Londres. Son los mismos medios que sacan el descuartizamiento de cadáveres en todas las guerras del mundo.

- Juan Manuel de Prada vio cumplido un sueño de infancia al ganar el Planeta. Es bien triste crecer sin infancia. De niño debió ser muy mayor.

- Continúa la subida de tipos para controlar la inflación. ¡Qué mujer tan díscola ésta que no se deja controlar!

- Seis hermosos ejemplares de toros miuras fueron asesinados ayer en la plaza de las Ventas, sin que se hayan producido detenidos hasta el momento. Los animales murieron desangrados después de ser maltratados, pinchados, mareados y finalmente matados con un estoque, a manos de unos individuos que lucían brillantes y coloristas trajes ajustados, mientras una multitud los ovacionaba.

Declaración de Hacienda

19.7.05


Este año declaro haber tenido ingresos importantes en afectos corrientes.

Paisanaje

18.7.05


Hoy he hecho un largo viaje pero no he visto ciudades ni campos, ni playas ni mesetas, tampoco carreteras ni puentes. He viajado por los rostros humanos que es la aventura que más puede fascinar.

La carta

17.7.05


El Vaticano me ha enviado una misiva en latín donde me pide que reconsidere el título de este blog. Sugieren desde las altas instancias eclesiásticas que debería abandonar el sexo y quedarme sólo con las moscas (http://www.elsexodelasmoscas.blogspot.com). Esta será para mí una larga meditación veraniega que no me dejará dormir.

Metido en el charco

16.7.05


Hay un charco en la noche que, en sus bordes, refleja la luz de la luna. Su silueta asemeja el bocadillo de un tebeo con la superficie oscura. Qué escribir dentro: la noche misma, el pensamiento del día que se va o el sueño que espera. La larga meditación del cuento que es la vida. Al final me doy cuenta que dentro de ese negro espacio estoy yo.

Literatura infantil


Harry Potter es un libro mágico…para la cuenta bancaria de su autora Joanne Kathleen Rowling que ya supera el billón de dólares. Lo prometo, nunca volveré a reglar un libro del aprendiz de mago.

El traidor

15.7.05


Me encuentro a un conocido en la cola del supermercado. Nos saludamos. Le preguntó cómo le va y qué hace. Me responde: «ya ves, aquí de traidor». ¿Cómo dices?, le digo sorprendido. «Sí, de traidor. Tráeme esto, tráeme aquello, tráeme lo otro», me dice. Y no tengo más remedio que despedirme con una sonrisa.

Dicho latino

14.7.05


Quien aspira a la felicidad de una vida burguesa desea su propio infortunio.

Máxima

13.7.05


Las moscas y el sexo, dos cosas que no nos podemos quitar de encima durante el verano.

Kamikaze

12.7.05


Tropezó mil veces sobre la misma piedra pero no era un error. Quería suicidarse.

La densidad de las palabras

11.7.05


Las palabras no son corchos que echas a flotar sobre el agua. Tienen que tener un peso específico que las haga hundirse en nuestro interior.

Efectos del calor

10.7.05


Una mayor agresividad.
Los conductores corren más. Suena más fuerte el volumen de la música.
Espejismos urbanos: se ven mujeres casi desnudas que caminan por la ciudad.
Hay más mosquitos, cucarachas y todo tipo de insectos.
Sube la tasa de insomnes.
Los litros de sudor podrían llenar cien piscinas olímpicas.
El calor produce olas y da golpes.
Los cuerpos se dilatan.
La cantidad de calor que recibe un cuerpo cuando aumenta su temperatura es directamente proporcional a la masa que tenga, al cambio de temperatura observado y al calor específico del material en cuestión que, en este caso, es de carne y hueso.

Cambios

9.7.05


Cansada de intentar hacerse oír entre el ruido de la música y el humo del pub, un día decidió ponerse es escribir en una bitácora. Desde entonces no ha vuelto a tener problemas de afonía.

Quejas

8.7.05


Me molestan los viernes con su carga de feroz optimismo.

Insignificancias

7.7.05


El maestro zen Li-Chin contó a su alumno que, desde algún lugar del universo, inhóspito e inerte, se podía ver titilar, entre un millón, una pequeña estrella llamada Sol. La humildad es una práctica que siempre nos debe reconfortar.

Ciclos de lavado

6.7.05


Remojo, prelavado, lavado, enjuague, aclarado y centrifugado. Igual que la publicidad hace con nuestros cerebros.

Aplaudidores

5.7.05



Nunca he visto aplaudirle a quien trabaja en el campo cuando termina su jornada, ni al pescador cuando baja de su barco, tampoco al minero cuando sube de la mina. No he visto ovacionar al albañil cuando baja de su andamio, ni reverenciar al mecánico cuando termina su jornada con las manos grasientas. Ni he visto sacar a hombros a los profesionales sanitarios que curaron una enfermedad mortal, ni pedir autógrafos a las personas que investigan y que inventaron una nueva vacuna. Así igual con las amas de casa, las cuidadoras de mayores, quienes atienden al servicio de limpieza, los que enseñan, los seres humanos solidarios, los preocupados por el medio ambiente, quienes se dan a los demás. 
Entonces por qué echan chispas las manos del público cuando termina su actuación un roquero multimillonario, un futbolista afamado o un escritor que recibe un premio de cuantiosa factura.



Simbiótico

4.7.05


Extraño tipo el que vive en mí y cada mañana sale al espejo a saludarme.

Enigmas infantiles

3.7.05


Uno de los mecanismos más misteriosos de mi infancia era el torno de los conventos de las monjas de clausura. Penetrar en el enigma de aquella voz que respondía tras un “ave maría purísima”, “sin pecado concebida”. Desde ese mismo momento ya pecaba con el pensamiento al imaginar que aquella voz dulce escondía una bella mujer inalcanzable para mí. Después estaba la decepción que el rechinar del torno me traía tras haber depositado una moneda, y que no era otra que los recortes de las hostias que las monjas hacían. Penetrar en el misterio ejerce una intensa atracción en el ser humano.

Darle la razón

2.7.05


Nunca se me ocurre llevarle la contraria a mi peluquera, sobre todo si tiene las tijeras en la mano.

Pensamiento único

1.7.05


Continuamente piensa en el sexo. Aunque a veces se distrae y piensa en las mujeres. Y reconoce que se desconcentra y, entonces, sueña con mujeres. Menos cuando se desorienta y piensa en las mujeres.