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Soluciones de urgencia

11.8.26


Atrapados en un cuerpo y un destino, nuestra libertad se reduce a una mínima expresión de comportamiento. Exigua, sí, pero no por ello menos reveladora como es dignificar la vida. No podemos elegir todas las circunstancias, evitar la pérdida ni escapar del deterioro, pero todavía podemos decidir cómo atravesamos lo que nos ha sido dado, qué trato ofrecemos a los demás y cuánto cuidado o crueldad añadimos al mundo. Dignificar la vida exige oponer a la desilusión derrotista un pesimismo vital que no sea renuncia, sino lucidez afectiva. Reconocer la dureza de la existencia sin utilizarla como excusa para endurecernos. Saber que todo puede fracasar y, aun así, actuar con delicadeza para la solución de urgencia de no salvar la vida de su tragedia pero impedir que la tragedia nos prive de humanidad.


Libre albedrío

4.8.26



¿Existe un destino después del destino o ya estaba escrito antes de que pudiéramos nombrarlo? Me inquieta imaginar si algo ocurre porque era inevitable o si, una vez sucedido, lo llamamos destino para concederle una forma de sentido. En los entierros suele escucharse una frase lapidaria: «Ese era su destino». Se pronuncia como si la muerte revelara retrospectivamente una verdad que nadie habría sabido anticipar, pero quizá llamamos destino a lo irreversible porque nos cuesta aceptar que la vida también está hecha de azar, accidente y decisiones inconclusas. Nadie parece dispuesto a señalar cuál es su propio destino. Tal vez porque reconocerlo supondría la posibilidad de modificarlo y, con ello, destruir la idea misma de fatalidad. El ser humano necesita creer que algunas cosas estaban escritas, pero también desea conservar la ilusión de poder reescribirlas. Tonta ambición de nuestra incredulidad como es negar el destino mientras lo invocamos, y defender el libre albedrío incluso cuando ya hemos llegado al lugar del que decimos no haber podido escapar.



Principio de perplejidad

21.11.25


Existe un destino certero y luego está la incertidumbre de lo que somos.


Alucinaciones azarosas

28.10.25


Tendemos a pensar que un destino diferente al que nos rige nos libraría de soportar nuestras limitaciones. Imaginamos vidas paralelas donde nuestras decisiones fueron otras, donde el azar jugó distinto. Nos decimos que, en ese otro lugar, seríamos más libres, más sabios, más completos.

Pero incluso en esos escenarios inventados donde todo aparecería distinto ¿seguiríamos siendo nosotros, con nuestras mismas grietas, miedos y vacíos? ¿cambiar el contexto no borra la esencia o solo la desplaza?

Los contextos donde podemos reubicar mentalmente nuestro azar pueden parecer infinitos, pero todos terminarían por revelarnos el mismo rostro, ese de nuestros propios límites. ¿Escapamos del destino o solo cambiamos de paisaje?

Quizá la libertad no consista en huir de lo que somos, sino en aprender a habitarnos sin querer ser otros, reconciliarnos con el azar que nos tocó vivir y hacerlo parte de nosotros, no como un sometimiento sino como una revelación existencial.


Coincidencias

23.8.24


Debemos andar solos el camino y cruzar el desierto, aunque con suerte podamos coincidir con alguna alucinación que comparta destino.



Abocetados

7.6.24


Tú te imaginas una vida y luego está el diseño que te dibuja el destino.



Vacilaciones

27.5.24


Acontece un destino certero y luego está la incertidumbre de lo que somos.



Delanteras

11.5.24


Nadie obtiene suficiente ventaja como para escapar a su destino.



Rúbricas

27.4.24


El destino es una entelequia firmada por el azar.



Minotauros

26.1.24


Nuestro destino es un laberinto de casualidades.




Apartados

19.10.23



A veces ignoramos cuántos destinos tenemos que sortear para llegar hasta donde estamos.




Tropel

19.9.23



Gente huyendo hacia su propio destino.




Tejidos

16.9.23



Existe un hilo invisible y conductor que te cose a tu destino.




Vaticinadores

3.4.23



Miro hacia el horizonte y no veo otra cosa que el infeliz destino de la humanidad.




Arbitrio

10.3.22



Gran parte del destino está en tu determinación.




Estremecimientos

14.2.22



El destino es un escalofrío.



Preparaciones

26.1.22



En multitud de ocasiones no estamos preparados para recibir las condiciones en las que se nos presenta el destino.



Aprensivos

6.7.21



¡Qué miedo me da el destino de algunas personas!



Últimamente abrazo

24.12.19



Últimamente, me dan ganas de abrazar a las personas conocidas, mirarlas a los ojos y decirles algo amable y sentido. A veces, me fundo en un abrazo cuando, por azar, vuelvo a ver a alguien después de mucho tiempo y por si, acaso, el destino no nos vuelve a cruzar en esta larga despedida.



Encerrados

28.2.19



Somos prisioneros de la cárcel del destino y es imposible la fuga.