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Muñecos de escaparate

11.7.26


Esta sociedad nos destroza por dentro y nos zarandea como muñecos de trapo, anulando el sosiego y la reflexión. Vivimos sometidos a una agitación permanente que convierte el cansancio en normalidad y la prisa en virtud. Apenas queda tiempo para detenerse, escuchar el propio pensamiento o preguntarse hacia dónde vamos. Y, sin embargo, mientras descuida nuestro mundo interior, esa misma sociedad exige una vigilancia constante del exterior. El cuerpo, el rostro, la ropa, la imagen proyectada, todo debe estar disponible para la evaluación ajena. Se nos invita a parecernos menos a nosotros mismos y más a aquello que otros desean mirar. Así, cuanto más frágiles nos sentimos por dentro, más obligados estamos a parecernos enteros por fuera. La paradoja es brutal, una sociedad que desordena nuestra vida interior nos exige, al mismo tiempo, una apariencia impecable. Quizás esa sea una de sus formas más eficaces de dominio, el convertirnos en objetos preocupados por su escaparate mientras, detrás del cristal, se desmorona silenciosamente la persona.


Faces

6.1.22



¿Si la cara es el espejo del alma por qué las apariencias engañan?



Distorsiones

16.11.21



¿Si la cara es el espejo del alma por qué las apariencias engañan?



Instagramers

28.10.21



El espejo ya no es la imagen del cuerpo atrapado en el azogue, ahora es la fotografía de su reflejo. Una doble simulación de lo que somos, la duplicación de la apariencia. 

 

Apreciaciones

6.10.21

 

¿Si las apariencias engañan lo invisible dice la verdad?

Presunción

8.9.20



Dicen que las apariencias engañan, excepto cuando todo es apariencia.



Lustre

23.1.20



Toda apariencia es recubierta con un barniz de realidad para recubrir lo verdadero. 



Fachadas

20.3.19



Una sola confidencia privada sobre aquella persona y todo el andamiaje de su personalidad se me vino abajo. Hasta ese momento no había visto nada en ella que me inquietara, tan solo a veces entendía que quería representar un personaje que no le correspondía totalmente. En cambio, llegada esa revelación todo pareció deconstruirse y cada gesto suyo tenían una lectura diferente. Es sorprendente hasta qué punto estamos hechos de impresiones y moldeados por las apariencias que nos ofrecen. A falta de saber si es verdad o no el testimonio, la persona protagonista queda en el limbo de mis apreciaciones, donde no es buena ni mala ni todo lo contrario y a quien no puedo estimar ni rechazar rotundamente.



Decapado

3.5.18



La amplificación del desdichado yo está tapada por varias capas de egoísmo, ese que ahora se alimenta en los nuevos ritos de la era digital —a ver quién es más exagerado en mostrarse a los demás—, y cubre el culto a la personalidad en representaciones sociales, en la liturgia de las celebraciones familiares o la presentación de una obra artística que, por supuesto, queda obnubilad por la grandilocuencia de la semblanza del autor. 

Decapando todo el óxido de la egolatría encontramos oculto a un ser desnudo y frágil arropado por las apariencias.



Empaque

13.1.18



El problema de la mentira no reside en su esencia sino en su apariencia.



Farsas

5.1.18



Fabricamos mentiras, vivimos mentiras, la vida misma es como una mentira. La aparente verdad es, en apariencia, la mentira de una verdad.



Confusiones

22.3.17



Más que las apariencias quien engaña son las impresiones.