Ficcionar
22.9.26
Escribo que llueve y el cristal, al rato, se empaña. Describo a una mujer que espera en una estación y a la mañana siguiente hay en el andén alguien que mira el reloj como ella lo miró. No digo que ocurra así; digo que ya no sé con qué tinta se traza la frontera. Lo visto pasa al cuaderno y pierde un poco de peso; lo escrito pasa a la calle y gana un poco de sombra. De tanto trasiego, la vida y la página se van pareciendo, como dos inquilinos de una misma casa que, con los años, acaban abriendo la puerta con el mismo gesto. Nos gusta creer que hay un afuera. La ficción, mientras tanto, paga su parte del alquiler.
Etiquetas: análisis, comentario, escribir, ficcionar
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1 apostillas:
Tengo mis dudas de que la realidad no sea la verdadera dueña de la casa. Es ella la que le cobra el alquiler a la ficción. La que le hace pagar el precio por lo que sueña, imagina y escribe.
Lo transparente se paga.
La realidad no suele ser transparente, usa estrategias, tácticas, coartadas, simulaciones.
Hoy día, si me apuras, la realidad es más mentira que lo que se escribe con el alma, que aunque sea ficción, es más verdad. La realidad a veces también da miedo: decide cuando, cómo y de qué se habla, y castiga al silencio a los que no siguen esas pautas. Les corta las alas.
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