Última luz
19.9.26
Cae la tarde y no pesa. Se oye la respiración, despacio, como si el aire tuviera tiempo de sobra. Un paso lento sobre la tierra todavía tibia, el paisaje que no pide nada, apenas se deja mirar. Alguien saluda a la cara, no solo con la mano, una palabra cruza el aire y se queda un momento antes de perderse. Hay una vibración bajo la piel, apenas un temblor de carne y de órganos que recuerdan lo que es estar vivos, y eso también es luz, aunque no se vea. Nada de esto se puede guardar en una lista. Un reencuentro que sabe a fruta madura, una risa breve, el gesto de mirar sin pedir permiso lo que da gusto mirar. Los minutos no se acumulan, se dejan caer, uno sobre otro, como hojas que todavía tienen color antes de secarse del todo. Y al cerrar los ojos queda esa tibieza, no solo el recuento de lo hecho sino el peso leve de lo sentido, todavía ahí, como la luz que se queda un rato en la retina después de que el sol ya se fue.
Etiquetas: análisis, comentario, luz
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