Leyendas de mar

18.10.26


Era una playa fantasma. Bajo sus arenas reposaban miles de esqueletos de medusas. Los pescadores juraban oírlos crujir en las noches de levante; las abuelas prohibían a los nietos cavar más allá del codo; un erudito local publicó, a sus expensas, una monografía de trescientas páginas sobre su probable origen fenicio. Vinieron los biólogos, con sus redes y su paciencia, y explicaron que las medusas son casi todo agua y no tienen hueso alguno. Los escucharon, los invitaron a vino y les enseñaron, al atardecer, la playa. Que las medusas no tengan esqueleto nunca ha estorbado a una buena leyenda.



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