Sistema inmune

30.10.26


El tiempo que nos ha tocado vivir pide ser llenado de actividad humana, de algo que nos haga sentir que, en el absurdo de existir, el tiempo consumido valió la pena. No cualquier ocupación, sino aquello que nos enamora, que nos llena de plenitud y nos desliza por el grueso de los días amortiguando el peso de los malos momentos. Aquello que tira de nosotros cuando nos atascamos, cuando nos rendimos, cuando nos hundimos. Funciona como un instinto de supervivencia, un estado de alerta, un sistema inmune que se activa contra el dejarnos llevar por los ritmos y las edades, por la decadencia de los cuerpos y las ruinas mentales. Lo curioso es que no lo elegimos del todo, llega como llega una fiebre, y a veces nos consume con la misma intensidad con que nos protege. Quien escribe, quien pinta, quien cuida un huerto sabe que esa pasión no detiene el tiempo. Solo consigue que, mientras pasa, no nos pase por encima.


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