La cepa

31.10.26


Hay olivos tan viejos que el tronco es ya un hueco por el que se ve el campo del otro lado. La madera se ha ido deshaciendo por dentro, año tras año, y cualquiera diría que el árbol está muerto. Pero cada primavera, desde la cepa, brotan varetas nuevas, verdes y tercas, y en noviembre todavía da aceitunas. Mientras brota, resiste. Lo que nadie ve es que cada brote le cuesta una savia que ya no le sobra. El olivo no elige florecer; lo hace porque no sabe hacer otra cosa. Y así, consumiéndose en lo mismo que lo salva, lleva siglos sin dejarse llevar por los siglos.


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