Soluciones de urgencia

11.8.26


Atrapados en un cuerpo y un destino, nuestra libertad se reduce a una mínima expresión de comportamiento. Exigua, sí, pero no por ello menos reveladora como es dignificar la vida. No podemos elegir todas las circunstancias, evitar la pérdida ni escapar del deterioro, pero todavía podemos decidir cómo atravesamos lo que nos ha sido dado, qué trato ofrecemos a los demás y cuánto cuidado o crueldad añadimos al mundo. Dignificar la vida exige oponer a la desilusión derrotista un pesimismo vital que no sea renuncia, sino lucidez afectiva. Reconocer la dureza de la existencia sin utilizarla como excusa para endurecernos. Saber que todo puede fracasar y, aun así, actuar con delicadeza para la solución de urgencia de no salvar la vida de su tragedia pero impedir que la tragedia nos prive de humanidad.


0 apostillas: