Disfunción temporal

17.8.26


Cuando somos jóvenes no tenemos recuerdos de nuestra vejez. El tiempo se abre hacia delante y apenas sentimos su peso, pero al envejecer ocurre lo contrario, que conservamos dentro de nosotros al joven que fuimos, con sus gestos, sus deseos y su manera de mirar el mundo. Esa convivencia entre edades produce una extraña disfunción temporal. El cuerpo avanza mientras la memoria retrocede y el presente envejece, aunque una parte de nosotros continúa habitando escenas remotas con una nitidez que contradice los años transcurridos. De ahí nace buena parte de la nostalgia, ya que no solo echamos de menos lo vivido sino también a la persona que éramos mientras lo vivíamos. Entiendo que la vejez psíquica comienza cuando comprendemos que podemos regresar a nuestra juventud únicamente con la memoria, jamás con el tiempo. Y acaso envejecer sea llevar dentro todas nuestras edades sabiendo que solo una de ellas puede habitar el presente.


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