El ser escribiente

8.8.26


La persona que escribe no solo crea un texto, se construye a sí misma en el acto de escribir. Cada frase no es únicamente una forma verbal, es una tentativa de ordenar la propia existencia y de reconocer sus tensiones, sus heridas, sus deseos y sus vínculos con la historia común de la humanidad. Escribir implica ejecutar un patrón íntimo, una manera de estar en el mundo, de interpretar lo vivido y de anticipar lo que aún no tiene forma. En ese proceso, el ser escribiente no se limita a expresar una identidad previa, la va configurando mientras escribe. La palabra no solo revela al sujeto también lo modela. Por eso toda escritura verdadera contiene una dimensión existencial. Al escribir, el individuo ensaya su destino, precisa su mirada y consolida una esencia que no estaba completamente dada antes del geso creador. La obra resultante importa pero también importa la transformación silenciosa de quien la produce. Escribir puede que sea hacer visible un texto mientras, en secreto, se va escribiendo también una vida.


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