Teoría de la eternidad
5.8.26
El tiempo es un embudo por el que damos vueltas, pasando una y otra vez por los mismos lugares hasta caer, definitivamente, en su agujero. Creemos avanzar porque cambian los días, los rostros y las circunstancias, pero a menudo regresamos a los mismos temores, deseos, errores y preguntas. La vida parece una espiral aunque nunca estamos exactamente donde estuvimos y que algo esencial del paisaje se repita. Cada vuelta estrecha el margen. El tiempo nos conduce desde la amplitud de lo posible hacia la certeza de un único desenlace. Y, sin embargo, mientras descendemos, llamamos experiencia a ese movimiento circular y destino al agujero que nos espera, lo que nos lleva a entender que la eternidad no consiste en vivir para siempre sino en repetirnos hasta que el tiempo termine por absorbernos.
Etiquetas: análisis, comentario, tiempo
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2 apostillas:
Y por qué piensas que la espiral es hacia dentro, en vez de hacia afuera? En la naturaleza no es así; las espirales se van expandiendo, no encogiendo.
La espiral va hacia dentro porque no pretende reproducir una ley de la naturaleza, sino representar la experiencia subjetiva del tiempo. A medida que vivimos, acumulamos mundo, pero también se reducen nuestras posibilidades: elegimos unos caminos y descartamos otros, el cuerpo se limita y el horizonte temporal se acorta. Sin embargo, tu observación abre otra lectura posible: quizá la vida se contrae en duración mientras se expande en memoria, conciencia y vínculos. Caemos hacia el centro, pero dejamos círculos cada vez más amplios detrás de nosotros.
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