Diseños

10.8.26


Somos un mal planteamiento. Un organismo vulnerable, consciente de su final, capaz de imaginar la felicidad y condenado a perderla, necesitado de los demás y, al mismo tiempo, inclinado a herirlos. Buscamos permanencia dentro de un cuerpo que envejece y sentido en una realidad que no siempre responde. Tal vez nuestra imperfección no sea un accidente sino el diseño mismo. No venimos resueltos, somos una pregunta que camina, una contradicción que aprende a sostenerse. Y quizá nuestra dignidad nazca precisamente de ahí, de intentar vivir con belleza a pesar de haber sido formulados de manera tan precaria.



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