Anatomía del corazón

18.8.26

 

El corazón de una ballena late nueve veces por minuto y pesa dos mil quilos. El de una musaraña llega hasta los mil doscientos latidos con apenas unos gramos. Entre ambos extremos está el corazón humano, con su ritmo intermedio y su fragilidad desmesurada. Aunque quizá la medida verdadera de un corazón no esté en su peso ni en su frecuencia sino en aquello que es capaz de sostener como el afecto, la compasión, la memoria o la entrega. Hay corazones pequeños que contienen mundos y otros grandes que apenas albergan a nadie y por eso, cuando decimos que alguien «no tiene corazón», no hablamos de anatomía. Hablamos de una carencia más grave que es la incapacidad de sentir al otro como alguien que también merece ser cuidado.


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