Carpe vitae
14.8.26
A la locución latina carpe diem, tan de moda en estos tiempos y tantas veces reducida a una invitación al placer inmediato, habría que oponerle una idea más amplia: carpe vitae, saborear la vida hasta gastarla. No se trataría de vivir deprisa ni de acumular experiencias sino de aprender a reconocer aquello que casi nunca se publicita: una conversación sin prisa, el silencio compartido, una caminata, la lectura, la amistad, la contemplación, la ternura, la curiosidad o la simple conciencia de estar vivos. El mercado nos enseña a disfrutar mediante el consumo, el carpe vitae propondría otra forma de plenitud, la de hacer de la existencia misma una experiencia suficiente. No devorar el instante sino habitarlo y no perseguir continuamente lo extraordinario sino descubrir la intensidad escondida en lo cotidiano. Vivir con plenitud no consiste en aprovechar cada día como si fuera el último, más bien aprender a reconocer que cada día, por insignificante que parezca, ya forma parte irrepetible de la vida que estamos gastando.
Etiquetas: análisis, Carpe vitae, comentario
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