Coordenadas

7.8.26


Azar y deseo enmarcan la realidad. Entre lo que sucede sin haberlo elegido y aquello que perseguimos con voluntad transcurre buena parte de nuestra existencia. El azar introduce lo imprevisible, rompe los planes y abre caminos que nunca habríamos buscado. El deseo, en cambio, intenta orientar ese desorden, convertirlo en proyecto, dirección o sentido. Uno nos desplaza y el otro es quien procura conducirnos. Por eso vivir puede que consista en moverse entre ambas fuerzas y aceptar lo que acontece sin renunciar al deseo de lo que todavía podría llegar a ser.


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