Mostrando entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas

Ausencia debida

17.9.26


Nunca estuve aquí, el mundo es mi ausencia. No amé, no pisé las calles, no me sostuve en pie. Nunca estuve aquí ni en sueños, ni en llantos, ni en la piel quemada. Nunca hice doler con mi presencia a nadie. Y sin embargo esto lo escribe alguien que nunca estuvo, sabiendo que dejar de existir es exactamente esto: no estar para lo que sigue. El mundo continúa sin mí como continuaba antes de mí, y en ese continuar no cabe ni mi ausencia. Ausentarse es, todavía, una forma de estar, y a mí ya no me alcanza ni eso. No pisé las calles que vinieron después ni pisaré las que vengan; no amé lo que se sigue amando en otra parte. Morirse no es dejar el mundo, es que el mundo deje de necesitar que uno haya estado.


Dilapidados

29.6.26


Vivir es impedir que la ausencia lo devore todo.


Interpolaciones

26.10.24

 

Mejor estar presente en la ausencia que ausente en la presencia.

Estados

1.9.23



La ausencia es la presencia de quien no está.





Compañías

6.1.20



Antes recordaba el dolor cuando estaba presente. Ahora, en cambio, lo que noto es su ausencia.



Espacio vacío

24.7.19



¿De qué llenar las oquedades que taladran las ausencias en el existir?



Huecos

31.3.18



Todo tiempo es una ausencia de algo.



Naufragios

15.1.18



La soledad es como un pecio hundido en una marea humana, restos de ausencias y abandonos.



Abandono

17.11.08



«Escribir es entregarse a la fascinación de la ausencia de tiempo», según Maurice Blanchot. Esa atracción por la nada resulta siempre tan demoledora.




Frenazo en seco

8.4.08




Esta reflexión es achacable a Paulina, una pobladora del vecindario dada a los excesos del pensar:

«A veces imagino que el mundo se detiene y yo continúo por la fuerza inercial de la existencia. Es como en ese efecto visual donde todo se detiene menos el observador que mira los objetos y personas de una escena. La exploración de la realidad entonces se recrea en los detalles menos llamativos pero quizás más trascendentales. Desprovistos de movilidad, inertes, las cosas y los personajes adquieren una presencia inusitada que provoca un pensamiento de incómoda ausencia».



Duelo

13.4.05


He necesitado cien años
para pensar tu muerte
y que me duela tu ausencia,
inútilmente.