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Concordancias

9.7.26


La peor soledad es no coincidir nunca del todo con nadie.


Soledad

30.6.26



Me callo muchas cosas que no puedo decir, quizá porque nadie las entendería. Me ocurre desde la infancia y me ha acompañado durante toda la vida. Es entonces cuando extraigo la soledad del mundo y me siento apartado de él y de quienes lo habitan, porque hay una forma de soledad que no nace de la falta de compañía sino de la imposibilidad de compartir aquello que uno considera esencial. No poder comunicar ciertas intuiciones, ciertos pensamientos, ciertas verdades que parecen importantes y que, sin embargo, los demás no conocen o no desean conocer. Algo de eso expresó Jung al escribir: «La soledad no consiste en no tener personas alrededor, sino en no poder comunicar las cosas que a uno le parecen importantes». Tal vez por eso la verdadera soledad no sea estar solo, sino callar aquello que más hondamente nos constituye.

A la deriva

2.5.26


La soledad es un pecio hundido en la marea humana: restos de ausencias y abandonos.


Exilio

7.3.26


No es la falta de compañía lo que más aísla, sino la pérdida de lugar dentro de uno mismo. La soledad física todavía permite el diálogo interior, la conversación con los recuerdos, el hilo invisible que nos ata a lo vivido. El exilio personal, en cambio, rompe esa geografía: uno sigue habitándose, pero como extranjero. Viven días en que hablamos, trabajamos, cumplimos, y sin embargo todo ocurre lejos, como si la vida le sucediera a otro. No hemos salido de la casa ni de la ciudad, pero hemos sido desalojados de nuestra propia conciencia. Ese destierro no se nota desde fuera: sonríe, responde, participa. Sólo por dentro se oye el eco. La soledad es una circunstancia y el destierro una fractura, y por eso hay multitudes que no acompañan y habitaciones que sí lo hacen, porque estar solo es no tener a nadie y estar exiliado es no tenerse.


El abrazo

28.11.25


La soledad es el único patrimonio que no se hereda ni se dona: cada quien nace con su celda. No es pena, sino condición. El error está en buscar quien la rompa; la sabiduría, en quien se siente en ella contigo.

El abrazo no disuelve la soledad, la nomina. Es el gesto que dice reconozco tu celda, y entro como huésped, no como carcelero. No comparte la pena, sino el terreno cuando dos aislamientos que se vuelven confín uno del otro.

Por eso el abrazo verdadero es silencio, no promesa. No dice ya no estarás solo sino estarás solo, pero conmigo. Reconciliarnos con la soledad ajena es el único amor que no miente porque no cura la condición, la atestigua. Y en ese testimonio, la soledad deja de ser presidio para ser relación.


Condenaciones

27.6.25


Cada ser humano vive sus infiernos en soledad.



Insulanos

17.4.25


El alma humana es una isla cada día más solitaria.


Descarriados

22.7.24


Lo más duro no es estar solo sino andar perdido dentro de la soledad.



Licuefacciones

29.6.24


En el abrazo diluimos la soledad.



Mal trago

22.5.24


Cada ser humano vive sus infiernos en soledad.



Ontológicas

1.5.24


La mayor soledad es sentirse querido pero solo.



Etilismo

28.4.23



El desaliento me lo bebo en soledad y para el resto, doy lo poco que tengo de consuelo.



Develaciones

7.12.22



Desde la infancia aprendí que el mundo también era soledad.



Cuéntame

18.11.22



Desde la narrativa del relato que soy quiero contar la soledad de todos.



Prolijidades

6.8.22



Quien anda en soledad obtiene el obsequio de los detalles.




Ancianidades

3.8.22



La vejez legitima la soledad.



Desafíos

1.6.22



Cada persona enfrenta en soledad la esencia de su ser.



Arrecogidos

25.12.21



Soy de llorar en soledad, en la intimidad del sentimiento.



Peyorativo

2.8.21



Me animó a decirle la verdad a la cara después de haber hecho aquel comentario. 

—¿Realmente crees que ha tenido una buena vida? 

—Sí —me respondió con rotundidad. 

—No, porque nadie le amó. Ni hijos, ni mujer, ni todas esas prostitutas pagadas en mil prostíbulos. Su historia es la historia de una soledad iterativa.



Rebosamientos

29.5.20



Escribir es abundar en la soledad de la compañía de una multitud de ideas.