Niebla de realidad

30.7.26


A veces se me nubla la realidad y no sé dónde estoy. Como si el mundo, de pronto, perdiera sus contornos y todo cuanto me rodea quedara suspendido en una distancia extraña, irreconocible. No desaparece la vida: desaparece, por un instante, mi pertenencia a ella. Luego vuelve la conciencia, casi como quien regresa de una habitación sin puertas. Miro alrededor, reconozco los objetos, los nombres, la rutina, pero algo queda desajustado. Entonces contemplo mi existencia desde fuera y no entiendo qué hago aquí, en este cuerpo, en este tiempo, en esta biografía que a veces parece mía y a veces apenas prestada. Puede que vivir también sea recuperar una y otra vez el hilo de una realidad que se nos escapa. Fingir continuidad donde hay vértigo. Sostener el día aunque por dentro sospechemos que nadie nos explicó del todo el motivo de estar en él. Y aun así seguimos. Tal vez porque, incluso cuando no entendemos qué hacemos aquí, algo en nosotros insiste en permanecer.


0 apostillas: