Substanciales
29.7.26
Toda obra escrita es hija de un sustrato cultural. Ningún texto nace de la nada ni pertenece por completo a quien lo firma. En sus palabras sobreviven lecturas, conversaciones, mitos, prejuicios, músicas, silencios y formas de mirar heredadas. Incluso la escritura más original trabaja con materiales anteriores: transforma, contradice, mezcla y desplaza lo recibido. La singularidad del autor no consiste en crear desde el vacío sino en dar una forma irrepetible a aquello que ya circulaba por el mundo y por ello, toda obra es individual en su voz, pero colectiva en sus raíces. El autor firma el texto; la cultura lo ha escrito antes en él.
Etiquetas: análisis, comentario, escritura, texto
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