Libertad creativa
31.7.26
He aprendido de los grandes genios de la literatura que una obra no necesita justificarse. Basta con escribirla. Con el tiempo he comprendido que la verdadera autoría no se explica: se encarna en su creación. La obra es su única defensa, su única biografía imprescindible. Hay algo de Dante en la Divina comedia, de Cervantes en El Quijote, de Kafka en sus laberintos, de Borges en sus espejos. No porque narren su vida sino porque han depositado en sus páginas su manera irrepetible de mirar el mundo. Todo lo demás —las explicaciones, las intenciones, las entrevistas, las polémicas o las justificaciones— pertenece a un territorio secundario. La libertad creativa comienza cuando quien escribe deja de pedir permiso para escribir y de dar explicaciones por lo escrito. Porque, al final, uno es aquello que crea. Y la obra, si es verdadera, termina diciendo de quien la crea mucho más de lo que esa persona podría llegar a decir de ella.
Etiquetas: análisis, comentario, escritura, obra
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 apostillas:
Publicar un comentario