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Libertad creativa

31.7.26


He aprendido de los grandes genios de la literatura que una obra no necesita justificarse. Basta con escribirla. Con el tiempo he comprendido que la verdadera autoría no se explica: se encarna en su creación. La obra es su única defensa, su única biografía imprescindible. Hay algo de Dante en la Divina comedia, de Cervantes en El Quijote, de Kafka en sus laberintos, de Borges en sus espejos. No porque narren su vida sino porque han depositado en sus páginas su manera irrepetible de mirar el mundo. Todo lo demás —las explicaciones, las intenciones, las entrevistas, las polémicas o las justificaciones— pertenece a un territorio secundario. La libertad creativa comienza cuando quien escribe deja de pedir permiso para escribir y de dar explicaciones por lo escrito. Porque, al final, uno es aquello que crea. Y la obra, si es verdadera, termina diciendo de quien la crea mucho más de lo que esa persona podría llegar a decir de ella.


Desquerencias

13.5.23



En ocasiones, ocurre que siendo la obra minusvalorada por su autor es apreciada por el público.



Rastros

20.8.21



Una persona que escribe debería dejar siempre pistas falsas por si pudieran existir exégetas de su obra.



Salvajes

13.3.21



Aconseja Lawrence Ferlinghetti: «No se doblegue ante los críticos que no hayan escrito grandes obras maestras». Desconozco si existen enjuiciadores que hayan producido escritura genial y si los hubiera tampoco habría que subyugarse, porque el territorio de la creación es el marcado por una vida interior libre, indómita y salvaje.



Modal

30.1.21



Flaubert recomendaba: «Sea metódico y ordinario en su vida, para poder ser violento y original en su obra». Parece tan juicioso poner el piloto automático en todo aquello que es rutinario y poco creativo, ¿o quizás no? ¿No hay quien desde la observación de esa vivencia de lo más puramente frecuente y habitual es capaz de transformarlo en una obra de arte? Entiendo que todo lo que sea un lastre hay que soltarlo, pero a veces es tan inspirador un hundimiento.



Amartelados

27.1.20



No es el amor del creador hacia su obra, es el idilio surgido entre el lector y lo creado lo que verdaderamente importa.



‘Textimonio’

20.2.18



El autor muere en la medida que el texto avanza, en cada página escrita, en cada renglón saltado, en cada signo ortografiado: sucumbir hasta alumbrar la obra.



Tensión creativa

3.2.11



Un artista espera el aplauso del público ante su creación, más el público es voluble, caprichoso, inconsciente. Entonces acude a los especialistas pero los críticos son pedantes, sabelotodo, maniáticos. Por último quedan los de igual sensibilidad, los otros artistas, que deben entender la obra. Pero ay, éstos están mirándose el ombligo y no ven otros paisajes más allá de su propio yo engreído. Sólo entonces el artista mastica que está solo frente a su creación y no hay nadie más para entender lo creado.