Sentidos y desorientaciones
13.6.26
Todo se ha vuelto objeto de análisis. Se mide, se clasifica, se comenta, se compara y se interpreta. Nunca habíamos dispuesto de tantas herramientas para comprender el mundo y, sin embargo, rara vez ha resultado tan difícil reconocer qué es verdaderamente importante. La sobreabundancia de información ha terminado por colocar en el mismo escaparate lo esencial y lo accesorio. Una noticia decisiva convive con una anécdota irrelevante; una idea capaz de transformar una vida comparte espacio con un entretenimiento fugaz. Todo reclama atención con la misma intensidad y quizás el problema no sea la falta de conocimiento sino el exceso de ruido. Cuando todo parece relevante, nada acaba siéndolo. Cuando todo se analiza, el análisis pierde capacidad de orientación. La sabiduría no consiste en saber más cosas, estriba en aprender a separar lo que tiene peso de lo que apenas deja huella., porque una época que confunde lo trascendente con lo trivial corre el riesgo de perder el sentido de las proporciones. Y cuando se pierde el sentido de las proporciones también se pierde el sentido del mundo.
Etiquetas: comentario, reflexión
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 apostillas:
Publicar un comentario