Desempleado

14.6.26


A Sísifo, con tanto rodamiento, se le gastó la piedra. Al principio intentó seguir empujándola. Por costumbre. Por dignidad profesional. Pero la roca había quedado reducida a gravilla, y la gravilla a polvo. Los dioses estudiaron el caso y tras siglos de deliberación concluyeron que la condena había sido cumplida por desgaste. Sísifo recibió entonces la eternidad libre. Y descubrió, con horror, que no sabía qué hacer con ella.


2 apostillas:

Ulla Ramírez dijo...

Qué bueno! Yo le sugeriría que escribiera.

José A. García dijo...

Tampoco ninguno de nosotros sabría qué hacer con ella si por alguna razón la recibiéramos un día de estos...

Saludos,
J.