Igualdad
12.3.26
En matemáticas la igualdad es exacta porque dos magnitudes con el mismo valor ocupan el mismo lugar en la ecuación. No hay jerarquía posible entre ellas. El signo igual no admite privilegios ni sospechas y sólo reconoce equivalencias. En la vida, en cambio, el valor no garantiza la equivalencia. Dos personas pueden compartir talento, dignidad o esfuerzo, y sin embargo ser medidas con balanzas distintas. El cálculo humano introduce variables invisibles como el origen, la apariencia, la fortuna, el rumor y donde debería haber simetría aparece el rango. Nuestra aritmética moral está llena de errores de base y sumamos prestigio a lo que sólo es ruido, restamos mérito a lo que no sabe exhibirse, multiplicamos la apariencia y dividimos la justicia. Tal vez por eso el signo igual conmueve y señala, con una sobriedad que nos desmiente, cómo debería ser el mundo igualitario.
Etiquetas: comentario, igualdad, reflexión
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