Los adjuntos

30.3.26


Hay gente que no acompaña: se adhiere. Son los adjuntos y viven pegados al que manda, al que brilla, y llaman lealtad a lo que es dependencia. Su oficio es estar cerca: reír a tiempo, asentir, aplaudir primero, defender lo indefendible con ideas prestadas. Al amo les convienen porque el séquito legitima, agranda, da público y coartada. Y al adjunto le compensa el espejismo de la luz ajena, aunque viva con miedo a caer del círculo y ser sustituido por otro más dócil. Quien se pega para brillar acaba perdiendo la dignidad por reflejo.


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