Aojamiento

25.4.07


–Tengo mala conciencia –me dijo.
– ¿Y a qué es debido?
–Estuve en la Oficina de Empleo y me pareció una situación humillante. Era como si mendigara. Y después había un señor que no paró de ponerme impedimentos y marearme. Le eché mil maldiciones.
– ¿Y por eso tienes remordimientos?
–No. Hoy me enteré que ese hombre ha muerto.
–Bueno, si no encuentras trabajo siempre puedes alquilar tus servicios para echar el mal de ojo.

4 apostillas:

Anónimo dijo...

Ja.

Jonás dijo...

Afortunadamente nuestros peores deseos no se convierten en realidad. No hay una traslación del mundo anímico al material objetivo.

Anónimo dijo...

Joé pobre jajaja. Estoy con Jonás, menos mal....

LaFrutaDelPecado dijo...

Jajaja A mí me pasan cosas así...

Muack!