Hoy, cuarenta años después, se escribe en las pantallas de Internet:
« Seamos imposibles: pidamos lo real»
«Mis deseos son la irrealidad»
«Tenemos la prehistoria de la izquierda»
«Están comprando tu felicidad: véndesela a buen precio»
«Trabajador, tú ya no tienes 25 años y tu sindicato está pasado»
«El patrón no te necesita, hay muchos como tú en la cola del paro que esperan para ser mileuristas»
«Aunque se pare el mundo yo no me bajo que se está muy a gustito»
«La estupidez me persigue y yo no soy más rápido»
«Corre, camarada, el viejo mundo ya no te persigue ahora lo hace el nuevo»
«Desabotonaos el cerebro con tanta frecuencia como la bragueta; vuestros pensamientos cogerán el sida»
«Basta de iglesias y de prozac»