Sacrificados
10.6.26
Si la vida es una inmolación, cada uno debería arder en aquello que más lo remedie. Nada peor, entonces, que consumirse sin medida y sin saber nunca qué basta, porque no podemos evitar el desgaste, tan solo elegir la llama en la que quemarnos.
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1 apostillas:
Que nos quemamos, nos quemamos. Esta bien eso de elegir la llama. A veces nos queman y seguimos poniendo leña, brazos, o nuestras vísceras para ver como se consumen. Y da mucha pena quemarse sin siquiera calentar.
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