Lectores vitales

26.12.25


No solo se lee en los libros. La narrativa más oscura, silenciosa y exacta es la vida cuando pasa delante de nosotros sin subrayados ni notas a pie de página. Hay escenas que no admiten relectura y capítulos que se comprenden tarde, cuando ya han cambiado de página. Asociar lectura y felicidad no es una disrupción cultural sino una simplificación insensible. Leer exige atención y atender duele. La vida como los textos verdaderos no siempre consuela y, a menudo, incomoda, contradice y obliga a pensar. Hay quienes leen para evadirse y quienes leen para comprender. También hay quienes viven sin leer lo que les sucede. La mayor forma de analfabetismo es pasar por la vida sin entenderla.



1 apostillas:

Joselu dijo...

Totalmente de acuerdo, hay quienes leen para evadirse y quienes leen para comprender. Yo siempre he querido comprender, pero, dada la magnitud de información y mensajes que llegan, es difícil hacerse una síntesis interpretativa que dé coherencia a la comprensión de la propia vida que siempre se nos escapa por su diabólica complejidad. Aun así, es cierto que el tiempo te da bases para comprender mejor, aunque recuerdo a mi padre a punto de morir que se interrogaba sobre el sentido de la vida y parecía llegar a la conclusión de que nacemos para reproducirnos, para tener descendencia. Pienso en tantos y tantos que sustituyen los hijos por perritos o gatos para acompañar su inanidad existencial porque uno entra de verdad en la vida cuando tiene hijos, esa ha sido mi experiencia.