Propiedad temporal

23.12.25


Somos inquilinos efímeros del mundo, pero actuamos como si fuésemos propietarios eternos. Nos comportamos como dueños de la tierra, cuando apenas la rozamos por unas décadas. Construimos como si nada fuera a derrumbarse, poseemos como si lo poseído nos sobreviviera. Olvidamos que habitamos un préstamo y que la existencia es arrendada, no adquirida, e incluso el cuerpo que ocupamos viene con cláusula de salida. La arrogancia humana no reside solo en lo que consume, sino en lo que da por hecho y es que siempre habrá un después. Un tiempo futuro para arreglar, corregir o pedir perdón, pero el planeta no firma contratos eternos y la naturaleza no negocia renovaciones.


2 apostillas:

María dijo...

Tienes tooooda la razón. Aquí, todo es temporal , efímero y perecedero , pero es verdad q en nuestra inconsciencia lo olvidamos, aupados en esta prepotencia de humanoides q siendo pequeños insectos nos creemos el ombligo del mundo ...La gente como tú nos lo recuerda, la gente como tú nos hacer ser conscientes de lo q por obvio olvidamos y como bien dices, danos por hecho, la gente como tú hace q este mundo sea bastante mejor y aunq la impermanencia es la norma , en esta querida blogosfera nuestra con aspiraciones cibereternales queda constancia de la labor silenciosa , constante y súper enriquecedora de los q como tú, cada día nos regala un pensamiento a los q dedicamos poco tiempo a pesar ..

Con mi eterna gratitud, por esto, por todo , por tanto . Todo lo mejor para ti y los tuyos, durante estos días y siempre un beso infinitamente agradecido y ...

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Muy muy feliz Navidad FRANCISCO
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Joselu dijo...

Los generales triunfadores romanos cuando entraban en Roma festejando sus triunfos, iban acompañados de un auriga, un esclavo, que les recordaba que eran mortales y que iban a morir para evitar la hybris tan consustancial a los seres humanos. Tal vez sería necesario ponérnoslo encima del ordenador o encima de la vitrocerámica para recordar nuestro carácter efímero y transitorio. Y comenzar las clases en secundaria y bachillerato recordando a los alumnos que por más eternos que se sientan, son mortales y un día morirán y habrán de abandonar definitivamente su ego, porque eso es la muerte, el eclipsamiento del ego para un nuevo renacer en un ciclo eterno de muerte y nacimiento.