Mostrando entradas con la etiqueta pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pareja. Mostrar todas las entradas

El reparto

29.8.26


Una pareja de ancianos simétricos se reparte la lectura del periódico. Él sostiene las páginas pares, ella las impares, y a media mañana intercambian los pliegos con el gesto exacto de quien lleva sesenta años cediéndose el mundo por mitades. No se dicen nada. Ya se lo han dicho todo, o han descubierto que casi todo sobraba. Leen las esquelas primero, como quien pasa lista a los ausentes antes de empezar la jornada. Después el los número de los juegos de azar, aunque nunca toca nada. Después las noticias de un país que ya no es del todo el suyo, gobernado por caras que no reconocen, sacudido por urgencias que no les alcanzan. Leen la vida de otros para no tener que leer la propia, o quizá al revés: leen la de otros porque es la única manera que les queda de leer la que fue suya. Y cada uno, tras su mitad del periódico, lee en realidad lo mismo. La que ya no está. La que se marchó sin avisar, un día cualquiera, mientras doblaban una página. La que ahora recuperan a plazos en el rayo de sol que atraviesa la cocina y se posa sobre el hule, en la taza que aún humea, en el otro que sigue ahí, al otro lado de la mesa, sosteniendo su parte. El periódico se lee y se tira. Ellos no. Ellos vuelven cada mañana a repartirse las hojas, a intercambiarlas, a envejecer con esa simetría paciente de las cosas que se gastan juntas. La brizna de tiempo que les queda cabe entera en ese gesto, el de dividir para seguir teniendo. ¿Y no fue siempre eso el amor? Repartirse las páginas de algo que ninguno de los dos alcanza a leer entero.




Feria

3.5.07


Veo pasar a una joven pareja cogida por sus manos. Ella carga con un gran peluche en forma de corazón gigantesco. Imagino que es un premio ganado en la tómbola. Mientras se alejan calculo cuánto de amor cabe en ese corazón y si será suficiente para aguantar lo que el destino les depara.

Abecedario del amor

29.5.05


Las relaciones de pareja están llenas de tópicos: el amor eterno, la media naranja, el príncipe azul, la mujer de tu vida. Clichés que esconden el lado oculto y prosaico del amor, esa gran utopía de los sentimientos. Y como el ser humano tiene tendencia a medir todas las cosas, hace algunos años, varios amigos, todos hombres, discutimos sobre la duración del amor. ¿Cuánto dura el amor de un amor?

No hubo una conclusión definitiva pero llegamos al acuerdo que la permanencia del amor en la pareja podría situarse entre los dos y los tres años, mucho tiempo antes de que se publicara ese libro casi infame del francés Frédéric Beigbeder. Uno para enamorarse, dos para amarse y el tercero para dejarlo. En ese momento el amor ha rebasado su fecha de caducidad aunque haya quien se empeñe en continuar y vivir otra cosa distinta a lo que fue.

Basta si no con mirar a esas parejas de Hollywood que coleccionan divorcios, igual que otros famosos de lo fútil, del espectáculo o de la música, sin hablar de los anónimos millonarios.