Diversiones
1.4.26
Etiquetas: análisis, comentario, entretenimiento
Los adjuntos
30.3.26
Destrezas
29.3.26
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
Cosas menudas
28.3.26
Etiquetas: análisis, comentario, felicidad, reflexión
De los seres extraordinarios
26.3.26
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión
Perspicacia visual
25.3.26
Etiquetas: análisis, comentario, mirada
Puertas
24.3.26
Mientras la soledad creativa del adulto estresa, la del niño inaugura universos.
Etiquetas: aforismo, creatividad
Mérito
23.3.26
Endemoniada
22.3.26
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
La vida que te toca
21.3.26
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión, vida
¿Y si no hubiera primavera?
20.3.26
Etiquetas: análisis, comentario, primavera
Sin medida ajena
19.3.26
La
competencia nace cuando la vida se vuelve un escaparate. Entonces dejamos de
mirarnos por dentro y empezamos a calcularnos con la vara de otros. Pero
ninguna biografía es conmensurable: no hay dos trayectorias que compartan punto
de partida, herencias, heridas ni estaciones de descanso. Compararse es aceptar
una aritmética falsa. No hay que demostrar nada porque lo esencial no tiene
público. Crecer no es adelantar a nadie, sino ensanchar el propio límite,
llegar hoy un poco más lejos de donde ayer nos detuvimos. La única versión que
importa no es la mejor ante los demás, sino la más fiel a lo que podemos ser
sin traicionarnos. Las comparaciones sesgadas producen victorias vacías y
derrotas injustas. Nos obligan a competir en carreras que no elegimos y por
premios que no necesitamos. De ese ruido sólo se sale volviendo a la medida
interior, a ese ritmo propio que no entiende de podios porque la plenitud no se
alcanza cuando superamos a otros, sino cuando dejamos de necesitarlos como
referencia.
Etiquetas: análisis, comentario, competencia, reflexión
Tornadizos
18.3.26
La condición humana se vuelve del revés con la misma facilidad que una prenda reversible.
Escritura de choque
17.3.26
El
presente —dice Deleuze— es un instante sin espesor, y sin embargo pesa. Pesa
cuando pienso en los niños que mueren de sida mientras limpio un pescado y el
cuchillo resbala por la piel plateada como si la filosofía no hubiera ocurrido.
Nietzsche y Heidegger advierten que no somos el relevo de ningún dios, pero hay
que pagar la compra, y mientras alguien no llega a fin de mes, otra persona
duerme entre cartones con la boca tomada por el sarro y un Tetra Brik como
última intemperie. Baudrillard habla de la ilusión del fin, de ese espectáculo
del desastre que nunca termina de suceder. Séneca pregunta para qué sirve saber
lo que es una recta si no sabemos lo que es la rectitud. Y Cioran remata que
ninguna idea ha calmado el miedo a morir. Y, mientras tanto, la casa exige sus
gestos mínimos, la vida su sintaxis doméstica. Todo ocurre a la vez y en planos
distintos: la ontología y el fregadero, la metafísica y el frío de la calle, la
teoría y la ausencia. He visto marcharse a tantos que mi memoria tiene megafonía
de andén. Tal vez escribir sea sostener ese choque sin jerarquías y que el
pensamiento no nos absuelva de la vida ni la vida nos vuelva analfabetos del
dolor.
Etiquetas: análisis, comentario, escritura
La sustancia
16.3.26
Si
el tiempo es la sustancia de la que estamos hechos, como señaló Borges, cada
jornada vendida es una pequeña amputación consentida. Cambiamos horas por
dinero y el dinero por objetos que prometen devolvernos, en forma de placer
inmediato, lo que ya no tenemos que es una vida disponible. La operación parece
inocente porque se llama normalidad. Nos enseñan que ese trueque es el orden
natural de las cosas, que nacer consiste en entrar en el mercado del tiempo
propio. Trabajamos para vivir —decimos—, pero a menudo vivimos para sostener el
mecanismo que administra nuestra ausencia. Lo más inquietante no es la pérdida
sino que nos acostumbramos. La esencia no se extravía de golpe: se diluye en
hábitos, en compras que sustituyen experiencias, en cansancios que aplazan lo
que somos para un después que nunca llega. Y, sin embargo, el tiempo no sabe de
salarios ni de precios y sigue siendo la materia irrepetible de nuestra
conciencia. Quizá la verdadera resistencia consista en recordar que no somos
aquello que adquirimos sino aquello a lo que decidimos dedicar nuestras horas.
Etiquetas: análisis, comentario, reflexión, tiempo
El oráculo
15.3.26
Algunas
noches miro por la ventana y veo cómo un humillo blanco se eleva desde los
edificios. Son los sueños que se le evaporan a la gente. He fabricado una
máquina que captura ese humo y traduce los sueños. Al principio, solo eran
palabras sueltas: caer, volver, nadie. Luego llegaron
frases más completas, todavía húmedas y tibias: no cierres la puerta, todavía
está aquí, no era un accidente. Mi máquina las imprimía en tiras de
papel que se enroscaban en el suelo, como serpientes cansadas y durante
semanas, leí sueños ajenos con la discreción de un ladrón. Hasta que una noche,
la máquina dudó. El humo tardó en traducirse. Tembló dentro de los tubos, como
si no quisiera convertirse en lenguaje. Finalmente, la impresora comenzó a
escupir una sola frase, repetida una y otra vez: Te está mirando. Apagué
la máquina pero el humo seguía entrando por la ventana.
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
El primer no
14.3.26
Etiquetas: Albert Camus, análisis, comentario, no, reflexión