—Mi fracaso está en haber triunfado en la vida —dijo el primer hablante.
—En cambio yo he dogmatizado mi fracaso y me veo como ganador de causas perdidas —habló el segundo interlocutor.
—Verdaderamente quien perdí fui yo que ni alcancé gloria de perder ni obtuve el triunfo de la derrota —argumentó la tercera persona.