La paradoja numérica
8.2.26
Un hindú sentado en una piedra frente a un riachuelo pensó en el número cero y enloqueció. No fue un arrebato repentino, sino una comprensión lenta, como el agua que insiste. Al principio creyó haber encontrado el origen de todo, una cifra que no suma ni resta, pero permite que las demás existan.
Luego entendió que el cero no era un número, sino una frontera que al colocarse delante de cualquier cosa la multiplicaba, y al quedarse solo la anulaba y pensó entonces en sí mismo, en su nombre, en su vida, y se preguntó dónde se colocaba él respecto a ese vacío perfecto.
Cuando comprendió que bastaba un cero a la izquierda para convertirlo en algo, y uno a la derecha para devolverlo a la nada, dejó de pensar o quizá fue el pensamiento el que, por fin, se quedó sin él.
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
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