Mostrando entradas con la etiqueta frenar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta frenar. Mostrar todas las entradas

Vértigo

15.9.26


Bajábamos la cuesta sin frenos, a todo lo que daban los pedales de la vida, y en algún punto de esa carrera los pedales dejaban de servir para nada: giraban solos, mareados, arrastrados por una velocidad que ya no pedíamos permiso para tener. El aire entraba por la boca abierta como si quisiera llenarnos antes que el miedo, y las manos, blancas sobre el manillar, sostenían menos el manillar que la certeza —absurda, feliz— de estar vivos exactamente en el filo de dejar de estarlo. El mundo giraba de verdad aquel día: no íbamos a caer, era la calle entera dando vueltas a nuestro alrededor, cómplice, como si también ella hubiera decidido, por una vez, soltarse los frenos. Le llamamos miedo después, ya abajo, con las piernas temblando y la risa saliendo antes que el aliento. Mientras duraba la bajada no había ninguna palabra para lo que había: solo el viento entrando por las mangas, el nombre y la hora y la prudencia heredada quedándose atrás, cuesta arriba, sin nosotros.


Frenazos

10.9.26


Todos nos pasamos de frenada en las inercias de la urgencia cotidiana. Se nos va la mano en el tono de voz, en el pronto, en el gesto airado, en el enfado que dura tres segundos de más y ya ha dicho lo que no pensaba decir. No es que midamos mal la distancia, es que ni siquiera llegamos a frenar, arrastrados por la velocidad de un día que empezó con prisa y no ha sabido detenerse desde entonces. Yo también me he pasado de frenada con quien más quiero, más de una vez, y todavía no sé frenar mejor. Solo sé, ahora, frenar antes.


Serenidades

25.10.21



Frenar de golpe. Parar en seco. Quedarse quieto. Sentir esa fuerza inercial que nos arrastra en esta vida de vértigo. Y contemplar, entonces, en quietud, la estática del Universo.



Desaceleraciones

24.7.21



El ser humano, a pesar de ser consciente de su aceleración física y mental en todo momento, no sabe detenerse, frenar esa inercia que lo lleva todo el tiempo tensionado.