Temporales
27.5.26
La conciencia introduce en el ser humano una anomalía. Todo en nosotros pertenece al orden de lo perecedero, igual que cuanto nos rodea. La materia destinada al desgaste, a la disolución, al fin. Y, sin embargo, la conciencia se resiste. No acepta con facilidad la lógica natural de la desaparición. Se aferra, recuerda, proyecta, teme, imagina continuidad allí donde la materia solo conoce transformación y pérdida. Tal vez por eso vivir conscientemente implica también una forma de conflicto al saber que somos extinguibles y, al mismo tiempo, no resignarnos del todo a desaparecer. La conciencia es la protesta de lo efímero contra su propio final.
Etiquetas: análisis, comentario, conciencia
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 apostillas:
Publicar un comentario