Recortable
10.5.26
Xiuxiu, una delicada mujer china, exoneró a su amante: «te dije que no me quisieras. Mi corazón es de papel y en cada experiencia he recortado trozos que dejé en cualquier parte. Si hubiera de recomponerlo debería desandar el camino andado y volver a pegarlo. Una tarea inútil». Él no respondió. Miraba sus manos, como si buscara en ellas alguna forma de adhesivo.
—No hace falta recomponerlo —dijo al fin—. Solo… dibuja otro. Xiuxiu sonrió con una tristeza leve.
—No sé dibujar sin repetir. Entonces él salió.
Durante semanas recorrió los lugares donde ella había amado: una esquina con viento, una habitación sin cortinas, un banco donde alguien olvidó un nombre. En cada sitio recogió un fragmento invisible, algo apenas más ligero que el polvo. Cuando volvió, dejó sobre la mesa un puñado de nada.
—No es tu corazón —admitió—. Pero es el camino. Xiuxiu lo observó en silencio. Luego tomó las tijeras. Y, por primera vez, recortó sin perder nada.
Etiquetas: cuentos de domingo, cuentos diminutos
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