Pórticos
5.5.26
Hay puertas invisibles que permiten salir de la realidad sin moverse del sitio. Nadie sabe de ellas salvo quien las cruza. Conducen a mundos personales, a regiones íntimas que no admiten testigos ni traducción. Uno entra y sale por esos umbrales secretos como quien cambia de luz, de respiración o de tiempo. No toda fuga es cobardía. A veces, retirarse a esos mundos invisibles es la única manera de preservar algo esencial de uno mismo. Cada conciencia guarda sus puertas secretas para no quedar del todo a merced de la realidad.
Etiquetas: análisis, comentario, realidad
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