Perpetuos clichés

2.2.09



Valle-Inclán en La lámpara maravillosa defendió que «todas las imágenes del mundo son imperecederas, y sólo es mudable nuestra ordenación de las unas con las otras». Una suerte de reverberación visual que recorre el Universo.






*En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.

6 apostillas:

Leticia Zárate dijo...

Hola.
Vine a leer tus posts maravillosos.
Saludos.

Joselu dijo...

¡Qué espléndido ejercicio creativo es La lámpara maravillosa: la estética quietista, la musicalidad, el misticismo... Dice Valle:Llevo sobre mi rostro cien máscaras de ficción que se suceden bajo el imperio mezquino de una fatalidad sin trascendencia. Acaso mi verdadero gesto no se ha revelado todavía, acaso no pueda revelarse nunca bajo tantos velos acumulados día a día y tejidos por todas mis horas. Yo mismo me desconozco y quizá estoy condenado a desconocerme siempre. Ayer Cortázar, hoy Valle, ¡qué espléndido festín literario!

Juan Poz dijo...

Frotar esa lámpara obra milagros estéticos y personales. La devoción por la expresión se convierte, después, en una pasión suicida, en un "amor fou".

Maria Coca dijo...

Y se debe procurar ver el mundo siempre con ojos nuevos. Todo cambia, hasta uno mismo.

Besos lunáticos para tí, amigo.

Sibyla dijo...

Hola!

A eso que cuentas se le llama:
"Espíritu rebelde" o ¿no?

Besos:)

Antero dijo...

Otro frotamiento, con su permiso, a la lámpara:

"El poeta solamente tiene algo suyo que revelar a los otros cuando la palabra es impotente para la expresión de sus sensaciones: tal aridez es el comienzo del estado de gracia"

Dicho por el mayor orfebre de nuestra lengua.