Mostrando entradas con la etiqueta desolación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desolación. Mostrar todas las entradas

Contra el maniqueísmo de la desolación

14.7.26


Se puede vivir del vacío, de la calamidad y de la desolación, siempre que no apostemos por un maniqueísmo existencial. Porque incluso en lo quebrado hay matices, y hasta la ruina conserva zonas habitables si no la convertimos en sentencia absoluta. El vacío no siempre es ausencia, a veces es espacio disponible. La calamidad no siempre clausura, a veces revela lo que permanecía oculto bajo la normalidad. La desolación no siempre destruye, a veces desnuda la vida hasta dejarla en su forma más elemental. El peligro está en dividir la existencia entre salvación y condena, plenitud o fracaso, luz o sombra. Ese maniqueísmo nos impide percibir las pequeñas persistencias como una conversación, una memoria, una tarea mínima, una belleza inesperada en medio del derrumbe. Quizás vivir no consista en escapar del vacío sino en no permitir que el vacío lo explique todo. Ahí empieza una forma humilde de resistencia, la de no negar la desolación pero tampoco concederle la última palabra.


Auxilios

31.7.21



Las redes sociales son el amparo ante la desolación del mundo editorial.



Atribulados

26.6.21



Te vas hacia adelante y es utopía; miras hacia atrás y son recuerdos. El ahora es un páramo desolado.



Gratificados

4.8.18



Con el abandono se gana la desolación del mundo.



Cambio de tradiciones

20.4.05




Antes las familias se reunían en las celebraciones y en los entierros. Ahora se congregan con mayor facilidad en las puertas de las notarías. El progreso no empuja algunas veces a la desolación.



Vacíos

26.2.05

No hay mayor paradigma que la desolación para entender cuál es el camino, ya que es ella la que más rápidamente nos impulsa al abismo.