2020

31.12.20


Querido dos mil veinte:

Te marchas igual que cualquier otro año, un 31 de diciembre, después de sorprendernos y desconcertarnos. Derribaste evidencias, cuestionaste certezas y confundiste a mucha gente que no esperaba tu despliegue de azar. Hay personas que abominan de ti y si quisieran huir de un año de sus vidas, desprenderse de tu tiempo como quien tira un objeto inservible. Luego serán quienes, pasados los años, cuenten como una hazaña estos meses vividos, alardeando de la experiencia.

Dicen que el espectro del odio ha provocado una mayor polarización entre los seres humanos y pienso que si nos hemos dado a odiarnos es porque no sabemos querernos.

No puedo decir que me haya ido mal porque en tu año, dos mil veinte, pude sentir un mundo detenido que amparaba el silencio, hablaba de otros ritmos, sugería otro estilo de vida. Luego todo eso lo mató la urgencia por volver a la normalidad que no volverá a ser la misma.

También me has dejado más tiempo para estar con la gente que quiero e incluso frente a mí con mis contradicciones y mis desacertados pensamientos, inmersos en la palabra siempre.

4 apostillas:

Albada Dos dijo...

Lo bueno que trajo, como cuestionarse lo importante, no ha estado mal. Pero por mí, puede irse ahora, con la vacuna en marcha

Un abrazo grande, y feliz 2021

Juan Poz dijo...

Conviene preguntarse qué diría el año 2020 de nosotros...

Joselu dijo...

2020 ha sido un año estupendo, salvo para las conciencias burguesas que no quieren que nada les perturbe la digestión.

Anónimo dijo...

Si para tí, Joselu, perturbar la digestión significa que millones de vidas hayan sido barridas por una cuestión para unos aleatoria y para otros posiblemente política, entonces sí, definitivamente llevo casi un año con una gastroenteritis de caballo. Espero que esta pandemia jamás llegue a tocarte de cerca, porque si no ibas a enterarte bien del significado de la palabra 'burguesía'.